
Querido amigo Mede:
Finalmente has volado, cual mariposa (como esa canción que a ambos nos gustaba de Mariah Carey), hacia los brazos de tu adorado Jesús.
Cuando me he enterado, me he enfurecido, me has dejado solo, a sabiendas que éramos hermanos de enfermedad.
Me han salido lágrimas del corazón, lágrimas primero negras, muy negras, de dolor, de resignación. Te necesitaba, teníamos una velada literaria con la charla correspondiente sobre los libros de Ágatha Christie en el atardecer. Incluso ya había elegido el sitio.
Pero las lágrimas se han tornado de color, ya no son negras, son blancas. Sé que has luchado, has luchado con un verdadero campeón, eres un guerrero, y has ganado. Querías estar cerca de tu adorado Jesús, y ahora lo estás, lo sé. No soy creyente, y lo sabes, pero las personas buenas, las buenas personas como tú sé que tienen un sitio privilegiado en la otra vida, y el tuyo ha de ser el mejor.
Nos has dado una lección de vida, una enorme lección de constancia y superación. Sabes, siempre me quedaré con la imagen tuya y el dedo sacado, mandando al Carajo como tú decías al enemigo de nombre feo.
Es difícil comprender, entender que las personas se van, pero quiero que sepas y te sientas orgulloso del legado tan importante que has dejado a nivel emocional. Congenié contigo y me enganché de ti. Me entregaste tu amistad, y, a partir de ahora, la guardaré como uno de los tesoros más preciados; poco a poco iré consumiendome de ella, para sentirte a diario junto a mí. A pesar que nos separaba miles de kilómetros y un gran océano de por medio, te sentía muy cerca de mí, y ojalá tú sintieras lo mismo.
Has hecho tus maletas de este mundo y estás en la posición de vigilante, para no dejar que nos caigamos, para sostener nuestra alegría y hacernos olvidar de nuestra tristeza. Aunque hoy no podrás hacer olvidar mi tristeza, tristeza por no haberme despedido de ti, tristeza por saber que no escribirás más, tristeza por no haber culminado nuestra charla literaria.
Querido amigo, no puedes imaginar cuánto te voy a echar de menos. Aunque nunca olvidare tu coraje, tu fuerza, tu valentía, hoy siento tanta pena que mi corazón se ha encogido hasta desvanecerse.
Ojalá pudiera acompañar a tu familia en estos momentos, pero miles de litros de agua nos separan. Mi corazón está con ellos, mi alma, de esa que tanto hablabas, está contigo.
Un beso querido amigo, un abrazo, un ….. hasta luego.