Concurso de relatos sobre enfermedades crónicas

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28 de diciembre de 2009

FUNDACIÓN DE ENFERMOS Y FAMILIARES DE CÁNCER DEJA QUE LLUEVA




Treinta y dos años, y éstas son mis segundas navidades, mis segundas navidades más especiales.


Este año ha sido duro a nivel de guerreros, se han marchado luchando a más no poder, y, aunque no están entre nosotros, no han perdido la batalla, siguen luchando para que los que estamos aquí tengamos más fuerza aún. Quiero desde aquí recordar a mi amigo, a mi hermano latino, al guerrero más tenaz que jamás he conocido; MEDE, querido amigo, querido hermano, ahora que estás ahí arriba, con tu Dios, cuidando de todos, no nos abandones nunca, tu fuerza la noto día a día. Eres un guerrero, un maestro, un HÉROE.


Ya he aprendido a no pedir cosas materiales, tan solo pido salud, mucha salud, para los míos, para todos, para mí. Pero puestos a pedir, me gustaría pedir en voz alta un deseo que ojalá se haga realidad. Ese deseo es montar una fundación de enfermos y familiares del cáncer; un lugar donde reunirnos, hablar, dejar escapar nuestras emociones, nuestros sentimientos. Un lugar para reír, llorar, abrazarnos, gritar, soltar lo malo que nos atormenta y luchar entre todos. Unir nuestros miedos para derrotarlos entre todos, y juntar nuestras ganas de luchar para hacer un arma mavisa ante el cáncer. Sé que es difícil, duro, casi imposible quizá, pero estoy asesorándome, buscando formas de crearla, buscando ubicación, escribiendo a esos que manejan nuestros hilos en la vida para que me pueda conceder ese deseo. No quiero algo por lo que haya que pagar, quiero algo por lo que la única moneda que se acepte sea la palabra. Tengo hasta el nombre perfecto, FUNDACIÓN DE ENFERMOS Y FAMILIARES DEL CÁNCER DEJA QUE LLUEVA. Tiene tanto sentido ese título de canción, la lluvia limpia el ambiente, la lluvia se lleva parte de la contaminación, la lluvia llena embalses, y para mí, decirle a mi mujer deja que llueva es decirle cuanto la amo. Buscaba un nombre que tuviera que ver conmigo, y como me gusta tanto la lluvia, y esa frase significa tanto para mí, creo que no hay otro nombre más perfecto, y sobretodo esperanzador.


Ese es mi deseo, ese es mi sino, eso es lo que busco, lo que quiero, eso es lo que pido este año, fundación y salud, mucha salud.

25 de noviembre de 2009

LOS SOLES DEL UNIVERSO




Desde que nacemos tenemos nuestras pautas marcadas, bien por nuestros padres, bien por nuestro entorno o bien porque así lo dicta el manual del recién nacido. Nos enseñan a comer, a vestirnos, a atarnos los cordones, nos enseñan lo que está bien y lo que está mal (aunque hay alguna especie que no lo distinga). Nos enseñan a hablar, a jugar y a caminar. Seremos más guapos o más feos, más altos o más bajos, más flacos o más gordos, pero todos somos iguales. Todos jugamos en la playa, en el parque, con coches o muñecas, nos relacionamos con otros niños y danzamos en la niñez.
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Pero hay gente especial, que desde niños se convierten en soles, soles especiales. Son soles que brillan como ningún otro niño brilla, son personitas que la vida les hace ser diferentes por muchos aspectos, a todos les marca un mismo objetivo, luchar desde pequeños contra un enemigo de nombre feo. Conforme pasa el tiempo se van dando cuenta que no son como los demás niños; visitan más al médico que otros, les pinchan más que a otros niños y toman más jarabes que otros niños. Como dice el refrán, son pequeños pero no tontos, y qué cierto es.
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Son soles que su energía es más fuerte que la de cualquier astro rey, son seres que acentúan su capacidad de lucha, son seres que valoran cada rato de juego más que los demás. La vida les pone a prueba, y su capacidad de superación es asombrosa. Y como humanos que son, tienen días que no les apetece sonreír, días que se convierten en eclipses, porque tienen el derecho a enfurecerse con la vida, más que nadie. Son personas tan especiales que hacen sentir a uno cuando los trata tan pequeñitos y ellos tan grandes... Porque lo son, son pequeños guerreros.
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Estos pequeños soles son especiales, pero sus padres no se quedan atrás. Luchan como fieras, más que cualquier soldado de las tropas napoleónicas; sufren tanto por mirar a su alrededor y ver que todo se les queda grande ante esta guerra, lloran a escondidas para no dar señales de preocupación. Es difícil esbozar una sonrisa ante una lucha así. El cuerpo humano tiene una batería de sufrimiento que cuando se agota casi estalla. Pero hay que recargarla, no dejen de sonreír nunca, aunque la vida te de motivos para no hacerlo, porque esos soles que os han regalado se lo merece. Cargaros de positivismo, así podréis transmitirlo, haced que esta experiencia os enriquezca como personas, y ese sol, cuando sea mayor y mire hacia atrás, recordará que ha tenido a los mejores padres del mundo, que tanto se han preocupado y tanto han luchado por conseguir su cura.
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La vida os ha sorprendido con una lucha par ala que no se está preparado. No se estudia en el colegio o en la universidad qué hacer ante esto. Es muy fácil decir que los padres tenemos un sexto sentido para nuestros hijos, pero eso no sirve. Lo único que podemos hacer es luchar con ellos, hacerles de la lucha un juego en el que van a aprender unos valores muy especiales. Hay que ser fuertes psicológicamente, y si no se estuviera así, estaría bien buscar un buen profesional que aporte esa fortaleza que falta. Rodearse de gente que nos quiere, que hacen que esa lucha sea más llevadera. Llorar no es malo, es un desahogo para nuestro corazón y así echar fuera lo malo que no queremos retener.
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Esos soles de los que hablo serán capaces de, aunque sean muy pequeñitos, enseñarnos una lección: LA MAGIA EXISTE.
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Dedicado con todo mi corazón a RAÚL Y SUS PADRES, y a TODO EL REINADO DE LA REINA LOU.

7 de noviembre de 2009

FELICIDAD


Quizá la palabra más utilizada en este mi libro-blog es felicidad, pero es lo que me queda de esta lucha, felicidad, mucha felicidad, que un día se nubló, pero volví a ponerme mi nariz roja para reírme del mundo, para tocar con ella la felicidad.
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Quizá no supe lo que significaba felicidad hasta que enfermé. Mi vida tornó 180 grados, cambié mis pensamientos, mi actitud; cambié de paisaje, de guión, y llegué hasta ella, la felicidad.
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Quizá el mundo no quiere verla, a veces preferimos la pena o la lástima, preferimos la tormenta al chispeo, elegimos llorar a luchar; y yo era así, jugando al escondite con ella, hasta que la encontré y me niego a soltarla de la mano.
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Quizá es más fácil ignorarla, por temor a que se acabe, pero lo que no sabemos es que no tiene límites, no se pierde, nos perdemos nosotros. En todo momento podemos encontrar un apéndice de ella, en la soledad, en la compañía, en los buenos y malos momentos, siempre nos rondará y tendremos que ser nosotros capaces de distinguirla, agarrarla con fuerza y dejarnos embriagar de ella.
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Quizá no es justo el tener que buscarla, pero, aunque viene innata, somos nosotros los que la maquillamos y la camuflamos, y ponemos en su etiqueta extras que se supone que hará que sea más grande, y no es así, la felicidad no se puede adornar, no se compra, no se vende, la felicidad es sentirse bien con uno mismo, es dejarse acompañar con los que nos quieren, es mimar y dejarse mimar, es respirar y ser respirado, es besar y ser besado, es amar y ser amado.
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Quizá la busquemos con los métodos inadecuados, pues para encontrarla sólo hay que sentir paz, sólo hay que dejarse llevar, y sobretodo, hay que luchar para no perderla. A veces pensamos demasiado, y la perdemos de vista; nos anticipamos a hechos, y eso nos hace dejarla apartada de nosotros; a veces intentamos vivir la felicidad de otro, con el consiguiente resultado de no gozar ni de una ni de otra, pues cada uno tenemos nuestra propia e intransferible felicidad.
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Quizá se puede nublar, pero si te dejas enseñar y aprendes, no hay nada que la impida, a mi ni el cáncer me ha impedido abrazar y no soltar a la felicidad.

14 de octubre de 2009

MAYRA GOMEZ KEMP, UN DOS TRES.... GANARÁS LA BATALLA DE UNA VEZ

Cuantas veces, los que crecimos con Mayra y su UN DOS TRES, hemos escuchado "hasta aquí puedo leer", o "tarjetita por aquí", o "por 25 pesetas díganos (..) como por ejemplo (...)". Frases que jamás se olvidan de nuestra mente, frases que a lo largo de nuestra vida han calado hondo. Es lo que tiene ser una gran comunicadora, una gran presentadora, debe ser el regalo más hermoso recibido, el que algunas de tus frases pasen de generación en generación, que siempre esbocemos una sonrisa al ver en algún programa de nostalgia su presencia.

Pero hoy he sentido que esa parte de mi nostalgia entristecía, al enterarme de su batalla contra el cáncer (de lengua concretamente). Paradójicamente, con lo que se ha ganado la vida y el cariño del público, se ha convertido en su amarga lucha. Por fortuna está todo controlado, no se había extendido, estaba localizado. Ahora, y tras años hablando y hablando, tienes que comenzar una nueva etapa en tu vida, aprender a hablar. Y lo estás consiguiendo, querida Mayra (perdóneme que la tutee, pero la siento como parte de mi familia). He podido ver fragmentos de tu entrevista, de tu gran entrevista en un programa de televisión, y, con la valentía y serenidad que te caracteriza has conseguido emocionarme, soltar alguna lágrima (el compartir enfermedad hace que sintamos cosas similares), y llenarme de alegría el verte estupenda, como siempre has estado.

Tu voz ha cambiado, momentaneamente tu habla es diferente, pero tu corazón aún más grande. Tu fuerza y entereza con la que has hablado de tu batalla ha traspasado la pantalla, te he reencontrado, te he redescubierto, y te admiro aún más. Sé que estas palabras difícilmente podrán llegar a tus manos, a tus ojos, a tu alma, pero sí mi energía te llegará, estoy convencido. Es admirable como personas tan conocidas hablen sin tapujos de este mal, para que quienes no han vivido esto, no malinterpreten la palabra cáncer, no la asocien con fin, sino con (y como me dejaron en un comentario) esperanza, la asocien con esperanza. Yo la asocio también con aprendizaje.

Ojalá, y como tantas veces has dicho, un dos tres, dentro de un momento volvemos otra vez.

12 de octubre de 2009

SILENCIO ENSORDECEDOR


En unos días, tendré mi nueva revisión oncológica. Ya me he realizado todo tipo de pruebas para ello.

Revisiones atrás, siempre tenía mi cabeza dándole vueltas a cómo serían mis resultados, incluso adelantándome a los diferentes matices que podría tener dicha revisión; preparando mi mente a las posibilidades a las que me someto.

Curiosamente en esta revisión algo distinto hay en mí; las palabras se quedan mudas ante lo que pueda pasar; mis pensamientos no piensan, mi vista no ve, mis oídos no escuchan. No sé si es la costumbre; no sé si es que todo lo vivido anteriormente me ha creado una coraza; no sé si no quiero escuchar a mi interior.

Me encuentro bien, muy bien, aunque nunca es demasiado bien, yo aspiro a más, a mucho más. Cuando intento pensar la nueva revisión, lo único que siento es nada. No es pasotismo, ni prepotencia, simplemente es que no siento sentir lo que siento. He llegado a un punto en el que mis planes más lejanos son los que voy a realizar en los próximos diez minutos. Prefiero vivir lo que vaya viniendo a sufrir por lo que pueda vivir, y ahí está la clave para alcanzar la felicidad, el vivir el presente y no escuchar lo que venga en un futuro.

En mi interior hay un silencio que me ensordece, no pienso, solo actuó, no me predispongo, me dejo llevar, no pronostico, sólo vivo. Soy consciente que solo voy a vivir una vida, y pretendo vivirla, vivirla sin más. Mi objetivo es que, en el último segundo de vida que tenga sea decir tras haber hecho un repaso en todo lo vivido, y simplemente suspirar de felicidad, quiero que eso sea lo último que haga. Por eso no creo en los agobios de mañana, sólo creo en el aprendizaje de hoy.

En mi vida solo hay algo que está en mente, y es un silencio ensordecedor.




14 de septiembre de 2009

PORQUE SIGO RESPIRANDO






La vida tiene muchas vueltas contrarias a lo que deseamos, tiene matices que pinta de gris, de marrón, de negro nuestro ser, y tiene muy pocas cosas que hace que nuestra vida sea maravillosa. De esas pequeñas cosas (como cantaba uno grande) son las que nos mueve, nos alimenta, nos alienta, las que nos da vida a la vida. Y esas pequeñas cosas son las que hay que celebrar.





Aplicándome la lección, hace unos días decidí celebrar que seguía respirando, que sigo respirando. Y dicho y hecho. Junté a unos cuantos soldados de mi ejército, soldados que han ido luchando conmigo, y nos juntamos casi cien personas. Casi un centenar de soldados regalándome su tiempo, su magia, su energía positiva, regalándome felicidad. Y así fue. Ha sido uno de los días más felices de mi vida, de esos que, tal y como he hablado varias veces, para meterlo en un tarro y de vez en cuando abrirlo y embriagarme del recuerdo.


Fui el protagonista de mi fiesta, celebraba vida, mi vida, mi nueva vida. Y como buena celebración, tenía mi tarta de superheroe.

Como buena fiesta, intenté que mis invitados, bueno, invitados no, soldados, que mis soldados se divirtieran, mi sueño era que esta fiesta se les quedara en la retina. El jefe de ese batallón, mi padre, nos obsequió con un par de paellas, todas llenas de vida.

Estaba como en un sueño, del que no quería despertar, del que, cuando me levanto con el pie torcido, con solo cerrar los ojos, veo, siento, noto, palpo todo el cariño que sentí ese día. Tuve muchos regalos, pero ninguno equiparó al que me hizo mi alma gemela, mi otra mitad, mi gran amor, mi mujer. Me preparó un discurso del que hizo que mi corazón bombeara a mil por hora, hizo que brotaran más de una lágrima entre todos los presentes, y sobretodo, me regaló aire para seguir respirando. Ahí va el discurso, mi regalo:

" Cuantos momentos hemos pasado delante tus palabras escritas en el blog; cuantas clases de lecciones hemos aprendido todos los que estamos aquí.

Creo que, después de todo esto, ha llegado la hora de decirle a mi guerrero CAMPEÓN POR GANAR LA BATALLA.

Hoy estamos aquí, precisamente por eso, por haber ganado esta guerra, ¿De qué mejor manera de estar todos reunidos?

Después de casi dos años de lucha, ya te merecías una gran VICTORIA, porque lo has conseguido, no esperábamos menos de ti.

El día que empezaste la guerra, todo nos parecía un mundo, ¿recuerdas?. Enemigos por aquí, enemigos por allá, enemigos por todos lados. Pero un buen día, los luchadores de tu bando comenzaron a disparar, sus armas destructivas contra el enemigo, había tantos luchadores de tu equipo disparando que el enemigo no ha tenido más remedio que rendirse.

Poco a poco se ha ido destruyendo hasta que... Mi querido guerrero , has acabado con él.

Estamos también muy felices por la victoria de mi segundo luchador, mi guerrero nº 2 (RAÚL), es muy chitiquín (apenas dos añitos), pero muy grande a la vez, a su corta edad ha demostrado que sabe luchar, y con dos pantalones ha sabido plantarle cara a esta guerra, su batalla también está ganada. Un olé por mi segundo guerrero .

Como luchador victorioso de una gran guerra, obtiene su recompensa. Tú tienes aquí hoy la tuya, toda la gente que de verdad te quiere están aquí contigo; tu familia, tus amigos, tus compañeros,..., toda esa gente que, mientras tú peleabas y peleabas, han sufrido contigo. La misma gente que hoy que estás victorioso lo celebra contigo.

Mi querido guerrero, llevo 15 años contigo a tu lado, y quisiera llevarme 50 años más. Gracias por ser una persona tan especial para m´i, por esos dos soles de hijos que me has dado. Lucha por lo que quieras en la vida, que con ese optimismo conseguirás todo lo que te propongas.

Te quiero con locura, y sabes que siempre estaré ahí contigo, lo que tú respiras yo respiro, lo que tú sientas lo siento yo.

Gracias por darnos, día tras día, esas lecciones de vencedor, que a día de hoy muchos han aprendido de ti. Gracias por ser como eres"

Ha sido, y con diferencia de los mejores regalos que he recibido en mi vida. Así que por todo eso que he descrito, he decidido hacer del 5 de septiembre mi cumpleaños, mi nuevo cumpleaños. Ya tengo un año, y espero cumplir mil años más, porque significará que sigo respirando...

11 de agosto de 2009

UN GUERRERO EN EL CIELO



Querido amigo Mede:

Finalmente has volado, cual mariposa (como esa canción que a ambos nos gustaba de Mariah Carey), hacia los brazos de tu adorado Jesús.

Cuando me he enterado, me he enfurecido, me has dejado solo, a sabiendas que éramos hermanos de enfermedad.
Me han salido lágrimas del corazón, lágrimas primero negras, muy negras, de dolor, de resignación. Te necesitaba, teníamos una velada literaria con la charla correspondiente sobre los libros de Ágatha Christie en el atardecer. Incluso ya había elegido el sitio.

Pero las lágrimas se han tornado de color, ya no son negras, son blancas. Sé que has luchado, has luchado con un verdadero campeón, eres un guerrero, y has ganado. Querías estar cerca de tu adorado Jesús, y ahora lo estás, lo sé. No soy creyente, y lo sabes, pero las personas buenas, las buenas personas como tú sé que tienen un sitio privilegiado en la otra vida, y el tuyo ha de ser el mejor.

Nos has dado una lección de vida, una enorme lección de constancia y superación. Sabes, siempre me quedaré con la imagen tuya y el dedo sacado, mandando al Carajo como tú decías al enemigo de nombre feo.

Es difícil comprender, entender que las personas se van, pero quiero que sepas y te sientas orgulloso del legado tan importante que has dejado a nivel emocional. Congenié contigo y me enganché de ti. Me entregaste tu amistad, y, a partir de ahora, la guardaré como uno de los tesoros más preciados; poco a poco iré consumiendome de ella, para sentirte a diario junto a mí. A pesar que nos separaba miles de kilómetros y un gran océano de por medio, te sentía muy cerca de mí, y ojalá tú sintieras lo mismo.

Has hecho tus maletas de este mundo y estás en la posición de vigilante, para no dejar que nos caigamos, para sostener nuestra alegría y hacernos olvidar de nuestra tristeza. Aunque hoy no podrás hacer olvidar mi tristeza, tristeza por no haberme despedido de ti, tristeza por saber que no escribirás más, tristeza por no haber culminado nuestra charla literaria.

Querido amigo, no puedes imaginar cuánto te voy a echar de menos. Aunque nunca olvidare tu coraje, tu fuerza, tu valentía, hoy siento tanta pena que mi corazón se ha encogido hasta desvanecerse.

Ojalá pudiera acompañar a tu familia en estos momentos, pero miles de litros de agua nos separan. Mi corazón está con ellos, mi alma, de esa que tanto hablabas, está contigo.

Un beso querido amigo, un abrazo, un ….. hasta luego.

A PRIMERA VISTA...


A primera vista, tras hacerme la resonancia magnética, el veredicto del radiólogo es..... UN TUMOR BENIGNO llamado lipoma (constituidos por la proliferación de tejido celular subcutáneo). La próxima semana me ve mi oncólogo para constatar esta opinión, y decidir si intervenir cirúrgicamente o mediante algún tratamiento de pastilla (sin sabor a gominola).
He de confesar que al principio me asusté, me decía una y otra vez, no puede ser, otra vez tan seguido no puede ser. Y, aunque de haber sido otro tipo de tumor, lucharía, igual o más que la primera vez, necesito un tiempo para disfrutar la victoria de la primera (aunque sea una victoria parcial, ya que sólo la tengo de la sangre, el tumor, que apenas faltaban unos milímetros para paliarlo, hasta octubre me darán nuevas noticias).
Así que, y tras haber estado varios meses matizando una idea, la voy a convertir en realidad. El nombre de esa idea es "PORQUE SIGO RESPIRANDO" (en el próximo post detallo todo lo que está en mi mente).

30 de julio de 2009

OTRA VEZ, AUNQUE DIFERENTE


La historia de vida "tumoral" se vuelve a repetir, aunque esta vez no es igual, esta vez tiene la coletilla de benigno (en principio).
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Hace dos días me encontré un bulto entre la costilla y el pecho, de un tamaño considerable, no sobresale, pero tocando se palpaba. Mi reacción fue inmediata, tocar (o sobar) el lado contrario para comprobar que es algo del organismo paralelo. Pero no fue así, ya que en el lado izquierdo no figuraba nada. Me asusté, me volví a asustar.
Me fui a ver a mi oncólogo, pero como estamos en periodo estival, pues estaba de vacaciones, por lo que me citaron para el día siguiente para verme. La noche fue sonámbula, vacía, ni siquiera bailaban pensamientos en mi interior. Nada, una noche vacía.
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Cuando llegué a la consulta, salió la oncóloga que estaba por allí y me recibió en un despacho de reuniones, ya que las consultas estaban ocupadas. Qué decir de esta doctora, que sólo con forma de hablar, de mirar, de tocar, tranquiliza bastante. Fue una suerte toparme con ella, porque aparte de darme una primera observación bastante tranquilizadora, compartió conmigo un término precioso, lo más bonito que he escuchado en esa zona del hospital, me enseñó el significado de los recuerdos positivos.
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Antes de compartir esa gran lección, decir que palpándome el bulto, llegó a la primera conclusión de que era un lipoma, un tumor benigno, ya que por las características táctiles no hacía pensar otra cosa. Aún así me lo estudiaran en estas dos semanas siguientes, con resonancia y biopsia, y el día 27 del mes siguiente me darán los resultados, y con casi toda seguridad, habrá que pasar por quirófano. Me tranquilizaron sus palabras, aunque pasé un día raro, ya que la euforia de haber derrotado al cáncer aún estaba en mi cuerpo.
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Le pregunté por unos dolores que siento, dolores intermitentes y saltarines como yo los llamo, y que bailan del pie al codo, del codo a la rodilla y a sí pasando por todos los huesos de mi cuerpo. No son dolores fuertes, ni incómodos, sólo que siento como punzadas de vez en cuando, Y fue ahí cuando compartió lo de los recuerdos positivos. Consisten en que, cuando una persona ha pasado por un trance, por un problema de salud, el cuerpo humano, como es tan sabio, emite unas leves molestias para que nunca olvidemos que hemos pasado por un percance, que somos vulnerables y que debemos aprender de vivido.
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Me contó el caso de que las mujeres que dan a luz a niños con problemas mentales, se acuerdan perfectamente de toda la medicación que tomaron durante el embarazo (para dolor de cabeza, antibióticos, para fatiga, ...) mientras que las madres que dieron a luz a niños sin esos problemas, no alcanzan a recordar todos y cada uno de los medicamentos que tuvieron.
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Sus palabras me tranquilizaron, y me llevé de regalo de esa consulta un souvenir que a mi modo de ver me llegó al corazón, me llevé los pensamientos positivos.
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Pensaba estar seis meses tranquilos de pruebas médicas, pensaba tomarme vacaciones clínicas, pero no va a ser así. Lo acepto, lo acato y me prepararé para todo lo que venga, porque ya sé luchar. Me toca revivir la historia otra vez, aunque diferente.

24 de julio de 2009

NO ESTÁS SOLA


Dulos, querida amiga:
Te dedico estas palabras, humildes palabras pero que salen de lo más hondo de mi corazón.
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Desde que tropezaste con este enemigo de nombre feo has afrontado una entereza notable que tenías acobardado al enemigo. Has dado, nos has dado, una lección de sabiduría, de coraje y de fuerza, hablando de ello sin tapujos, mostrando con tus propias fotos todos tus procesos y efectos de tu lucha. De forma admirable has ayudado a muchas mujeres con tus palabras y relatos, a mujeres y hombres.
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Con permiso de tu marido, decirte que si estabas bella con tu melena antes de esta guerra, con los efectos acaecidos en tu cuerpo tu belleza se ha engrandecido. Has sabido sacarle todo el jugo a ese limón que pretendía agriar tu vida, endulzándolo y convirtiéndolo en limonada.
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No sé si eres consciente o no de bien que estás haciendo a la gente en tu misma situación. Con tus palabras, tus sabias palabras animas a la gente, con cáncer o no, que se puede llevar una vida plena a pesar de que el destino nos depare nubes oscuras.
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Ahora tal vez vuelvas a la lucha, a la espera de otra analítica que confirme la situación, y por ello quiero que sepas que no estás sola.
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Querida amiga, me une a ti que la vida nos a puesto a prueba, nos ha enseñado lo vulnerable que podemos ser y la fuerza que podemos sacar.
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Querida amiga, por el destino, por el azar o la casualidad llegué a tus palabras y me enganché a tu historia, a tu vida, a ti.
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Querida amiga, sé que estos momentos no son fáciles, pero entre todos lucharemos, nos unimos a ti, porque una vez lo derrotaste y ahora lo volverás a hacer.
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Nos equipararemos de las armas más destructivas; la confianza, la valentía, la tenacidad y la fuerza.
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Al igual que otros guerreros (Duna, Isabel, Medeles, ...) eres una persona especial, dotada con un poder sobrenatural, y entre todos, saldrás de ésta también.
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Querida amiga, tu lucha es la mía, la nuestra, y decirte que ninguno estamos dispuesto a perder.

4 de julio de 2009

GLOBOS


Hoy, tras unos días recuperándome de todo lo que ha acontecido esta semana, he decidido ir explotar unos globos que me turbaban mi paz e hinchar otros que me faltaban para mi recuperación.

El primer globo que pincho es el del miedo. Al principio ese miedo fue peor, un miedo ante lo desconocido. Me embarqué en un estado desconocido para mí. Tenía mis típicos miedos, los de un joven de 30 años, los de un padre de 3o años, los de un marido de 30 y los de un hijo de 30 años, pero nunca había sufrido miedo por mí mismo. El miércoles 30 de enero me olvidé de temer por los demás, y comencé a temer por mí. Quizá me volví egoísta, no lo sé, pero en treinta años, fue la primera vez que comencé a pensar en primera persona.


El globo que toca ahora de llenar es el de la admiración. Y es que me he encontrado en este viaje con muchos guerreros. Me han dado una brisa de aliento en los momentos más débiles. Me han enseñado, me han mimado, se han preocupado por mí, a cambio de nada. Creedme que os admiro (Belén, Duna, Josefina, Isabel, Isabel, Mede, Lou y toda su familia, Víctor, y muchos anónimos más). Entre todos estamos formando una legión que ríete tú de la Armada Invencible. Vamos a por el maldito enemigo de nombre feo, estoy seguro que entre todos acabaremos con él.

Turno de explotar el globo de la impaciencia. Y es que en esta enfermedad, la impaciencia es es un reto, y ganarle es complicado. He de reconocer que siempre he sido muy muy impaciente, de aspecto tranquilo, pero hiper nervioso o hiper ansioso por dentro. Y cuando empezó todo, quería acabar ya. Descubrí que las cosas no se hacen en dos minutos (si no Dios no tardaría 6 días en crear el mundo), aprendí a ser paciente (y no solo paciente de enfermo). Recuerdo que me hacía un Tac y quería ya el resultado, pero ya. Me angustiaba el desconocer los resultados. Ya no tengo esas prisas, ya por nada siento prisa, tan solo por ser feliz.

Y soplando soplando lleno el globo de la sonrisa. Porque una sonrisa hace mucho bien. Afrontar las cosas con una sonrisa ayuda a digerirlas. Estuve algunos días al principio sin sonreír, pero cuando reaccioné no faltó un sólo día una sonrisa (excepto en mis días grises, pero eran muy muy pocos). Me enseñaron un lema que lo he convertido en mi bandera. La cura empieza por la cabeza. Una actitud hace mucho más de lo que podamos creer (y lo dice la persona más incrédula del planeta).

Y clavo la aguja al globo del que llevo hablando desde hace más de un año, el del enemigo de nombre feo. Cuando me lo diagnosticaron, pensé, pues acabó todo. Y es que relacionamos cáncer con muerte. Y no, no es símbolo de muerte. Sí que es verdad que no es un resfriado, ni una torcedura de tobillo. Es algo serio, pero no equivale a la muerte ni mucho menos. Ha habido guerreros que se han quedado en la batalla, pero cada vez menos, cada vez somos más los que salimos de esto. Es curioso, he pensado muchas veces, como pueden mandar un hombre a la luna (¿?), o algo más sencillo, como con un trozo de plástico podemos hablar con alguien que está a millones de metros de distancia con sólo pulsar unos números, o cómo con Internet nos relacionados con tanta gente de cualquier parte del mundo. Como el hombre ha podido inventar todo lo anterior y no descubrir una pastilla con sabor a gominola para quitar el cáncer de nuestro organismo. Y aunque está todo muy avanzado, a veces los procesos son largos y dolorosos, y cansados, y agotadores, pero victorioso. Desde aquí pido esa pastilla con sabor a gominola, porque hay niños que no entienden que les pasa, por qué limitan sus funciones, o por qué se les cae el pelo. Debemos concienciar a la sociedad que el cáncer no es muerte, así que no queremos lamentaciones, y sí actuaciones. Entre todos podemos salir.

Y seguiré llenando globos, porque aún queda un camino por recorrer, no sé si largo o corto, pero mientras tenga camino estaré aquí, contando mis experiencias para quién las quiera recoger. Estaré aquí, porque la vida no acaba, y, aunque el nombre de este diario es DIARIO DE UN CÁNCER, en realidad se trata de un manual para ser feliz, porque he aprendido a ser feliz desde que tuve cáncer. Y ojalá que la gente aprendiera a ser feliz sin pasar esto, simplemente sonriendo a la vida cada día.

29 de junio de 2009

MI VIDA AZUL



Acabo de volver de mi revisión hematológica, y el resultado no podía ser mejor, NI RASTRO DE CÁNCER EN SANGRE. Tuve que tomar una bocanada de aire porque no daba crédito a lo que escuchaba. Ya no hay nada en la sangre que me una con mi enemigo de nombre feo.

En el momento en el que la doctora me ha dicho que está todo listo, que no hay pico relacionado con mi enfermedad de nombre feo, no hay ya indicios de que circule lo más mínimo de cáncer en mis venas, lo que hay es motivos para celebrar que la victoria es mía.

Hoy veo el cielo azul, todo azul. Ya no hay nubes grises en mi camino. Hoy estoy feliz, muy muy feliz. Iba con miedo, con angustia, iba con unos pensamientos no del todo positivos, pensando en qué haría si los resultados no fueran los esperados.

Ya sólo tocan las revisiones primero semestrales y después anuales, pero ya puedo decir que SUPERÉ UN CÁNCER. En la parte oncológica apenas faltaba la cabeza de un alfiler por destruir, y ya pasó a darme tregua seis meses.

Estoy feliz, mi vida está ya azul. Gracias gracias y gracias.

P.d. El colesterol sí está alto, pero bueno, a beber eso que anuncian en formato yogur líquido.

27 de junio de 2009

CRUZANDO DEDOS



Describir lo que uno siente cuando se acercan los días previos a revisión es prácticamente imposible. Ya he comentado que los nervios se notan en todos y cada uno de los poros de mi piel; paso de la risa a la lágrima en cuestión de tiempo récord; intentar controlar mis sentimientos estos días es difícil.

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No sé si la suerte existe en estas cosas, pero como ser supersticioso da mala suerte, me limito a cruzar dedos, que da buena suerte.

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La revisión que tengo este lunes es la hematológica (ahí empezó todo), ya que la oncológica me dio vacaciones de seis meses. En esta comprobaré si el "puñado" de proteínas que se alojaron en mi clavícula ha disminuido; comprobaré que todos los índices relacionados con el enemigo de nombre feo están igual o más bajo (y cruzando los dedos deseo, suplico, anhelo que nunca estén más altos que la última vez). También me mirarán si mi sangre ha engordado por el colesterol, si los triglicéridos son los adecuados o no, y un sin fin de siglas que no tengo narices de descrifrar (tampoco quiero saberlo, bastante sé ya...).
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Empecé esta guerra con muchos cambios; tanto de aptitud, que ya he mencionado mil y una veces en otros escritos, como a nivel físico. La ansiedad que comenzó a invadirme me regaló un apetito insaciable. Tenía la necesidad de comer y comer a todas horas. Pasé de cenar cereales a llenar mi estómago de pizzas, hamburguesas, fritos variados, y así un sin fin de alimentos dignos de una carta de simpatizantes del colesterol (pero del colesterol del malo), y con ellos llegaron los kilos de más, ocho para ser más exactos. Yo ya sabía, por la ropa que es muy sabia, que estaba cada vez más rellenito, y lo que antes estaba holgado,, pasó a estar justito y ahora a apretar demasiado. Pero yo seguía y seguía alimentando mi ansiedad. Hasta que he decidido que ya es hora de poner a régimen a la ansiedad (y de paso al portador de la misma). Ahora disfruto de lo que denominan "vida sana" (sí, hay un poco de ironía en la palabra "disfruto"). Para ser honestos, hay muchas noches que mi mente se vuelve asesina, porque mataría por una porción de pizza, aunque después lo pienso bien, y me conformo con mi "sugerente" bol repleto de frutas o cereales.
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Y es que ya en mi anterior revisión el colesterol me dio un pequeño toque de atención; el cáncer iba disminuyendo a la par que el colesterol aumentaba. Pero seguía teniendo la necesidad de ahogar mis penas, o mejor dicho, enterrar mis penas en comida. Dicen que hay que tocar fondo para darse cuenta (o ponerse la ropa de la temporada pasada). Yo más que tocar fondo, ha sido el adelantar la posición del cinturón, el tener que renovar mi fondo de armario a una talla más (o dos según el fabricante).
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La verdad que no lo hago por estética, sino por salud, porque si estoy pudiendo con un cáncer, no lo voy a poder con el colesterol (y sobretodo con el apetito...). Creo que lo tendré chupado (que no comido).
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En fin, este lunes cruzaré los dedos para que, si hay que tener algo alto sea la alegría (o el colesterol en el peor de los casos).
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P.d. Mi guerrera ISABEL está genial, no tiene dañado los órganos vitales; el tratamiento, radioterapia en la zona afectada y a vencerlo, porque es una campeona en esto.
P.d.2: Mi otra guerrera DUNA ha superado una revisión con éxito, otra campeona donde las haya.

17 de junio de 2009

A MI GUERRERA ISABEL


"Cuanto más bella es la vida, más feroces sus zarpazos"
Esto va por mi guerrera Isabel. Tras retirarse victoriosa de su primera guerra contra el enemigo de nombre feo, vuelven a alistarla para combatir de nuevo. Pero sé que ella es una guerrera, una campeona que sabe utilizar las armas para destruir a quién haga falta. Ella es tenaz, ella no de deja atemorizar por el miedo, ella va a ir a por todas, y sobretodo ella va a ganar.
Una experiencia así nos curte de una sabiduría que no se estudia en libros, una filosofía que tan sólo los enfermos somos capaces de captar. El pasar por ello no es agradable, pero se aprende. Mi guerrera Isabel es muy inteligente, y sé que se va a aprovechar de la experiencia anterior para luchar en esta guerra. Y saldrá victoriosa, lo sé.
Sé que estará angustiada, porque se repite la misma historia, pero debe estar más predispuesta a luchar, porque ya lo ha hecho en otra ocasión. Volver a empezar, operación, radioterapia. Pero eso sólo es tiempo, después llegará sus frutos. Y como sabes, mi guerrera Isabel, esta enfermedad nos llena de paciencia, yo antes era muy intranquilo, ahora la calma llena mi vida.
Me repito mucho, pero la cura empieza por la cabeza, y tu cura ya ha empezado.
Un millón de besos, de abrazos radiactivos (que así son los míos) y que sepas que no estás sola, mi guerrera Isabel

25 de mayo de 2009

CUENTO PARA LOU


En un reino muy muy lejano, se encontraba una princesita muy triste y desorientada. A pesar de ser la más revoltosa de su palacio, llevaba días sin apenas reír, sin apenas hablar. Pasó de lo inquieta y traviesa a pasar casi desapercibida, no se la oía. El motivo de tal cambio de actitud se debía a que notaba que al joven príncipe le daban más mimos que a ella. Se sintió marginada, como si ya al crecer el cariño y los mimos de sus padres los Reyes hubieran desaparecido, y los hubiera heredado su hermano el joven príncipe.


Así que cansada de tanto sufrimiento, decidió abandonar el reino donde vivía. Cogió su maleta preferida de colores mágicos, que cambiaba de color según el estado de ánimo. Cuando la agarró con fuerza, la maleta se tiñó de negro. La joven princesa, que era muy lista se dio cuenta que su estado de ánimo era como ese color, negro. Decidió coger todos los bártulos que necesitaba: su muñeca preferida, el cetro que su padre le había regalado al nacer para hacerle ver que gobernaría todas sus tierras el día que se convirtiera en reina, y su vestido más bonito.


Se sumergió por el bosque y alzó el rumbo hacia la montaña. Por el camino iba pensando que su madre la Reina no la echaría de menos. Así que iba soltando lágrimas a cada paso, y la maleta mágica seguía negra, cada vez más negra, un tono azabache que jamás había visto.


Por el camino, se encontró al señor Búho, que atentamente la miró y le preguntó - Joven princesa, que hace por este bosque sola y tan triste - a la vez que miraba el color de su maleta. Ella, alzando la mirada hacia el señor Búho le contestó - Mi madre, la Reina, ya no me necesita, presta toda mi atención a mi hermano el joven príncipe. Creo que ya no soy su princesa, sino una más de palacio- mientras se secaba los ojos. El señor Búho, exhausto con lo que la joven princesa le estaba diciendo, decidió investigar lo que pasaba en palacio. Despidió a la joven princesa y voló hacia palacio, no sin antes dar aviso a la señora golondrina, para que la siguiera y no la perdiera de vista.


La joven princesa continuó su camino hacia un mundo desconocido, donde se iba topando con cientos de animales, algunos buenos, que la intentaban convencer de que volviera, otros animales no tan buenos, e intentaban robarles la maleta mágica con el cetro poderoso que el rey había mandado a construir por los magos más importantes del reino. Al estar la señora golondrina vigilándola, conseguía espantar a los animales malvados, excepto a la serpiente tricolor. Ésta propuso a la joven princesa ser su guía por el bosque, y para que la niña no cargara con la maleta mágica, insistió en ser la portadora de la maleta. La joven princesa accedió, y la serpiente, al tenerla en su poder, salió corriendo. Entonces, comenzó a llorar, y a extrañar a su madre la Reina, que siempre resolvía todos sus problemas. Intentó perseguir a la serpiente, pero no lo logró. La señora Golondrina lo intentó hacer también, pero sin éxito. Se quedó sola entre tantos árboles, perdida y desorientada.


Mientras tanto, el señor Búho llegó a palacio. Buscó a la Reina, y la encontró en la habitación del joven príncipe. Estaba cabizbaja, ya que el príncipe estaba enfermo. Tenía una enfermedad que requería todo la atención del palacio. Por eso la Reina tenía que pasar mucho tiempo con el joven príncipe. El señor Búho se acercó a la Reina y le susurró en el oído - tengo que hablar con usted sobre la princesa- . La Reina lo miró con miedo, ya que temía que le hubiera pasado algo.

El señor Búho le contó la historia y los ojos de la Reina se nublaron de tristeza y lágrimas. - No puede ser, si la princesa es la niña de mis ojos, pero el joven príncipe me necesita-, decía. El señor búho le comentó la posibilidad de implicar a la princesa en el cuidado de su hermano, para que se sintiera lo más útil posible. A la reina le pareció fantástica esa idea, así que el señor Búho voló rápidamente hacia la golondrina para traer a la princesa. Cuando llegó, vio a la joven princesa llorando.

- Majestad, tengo que hablar con usted-, le dijo el señor búho. - Después de que me contara lo que le pasaba, decidí ir a hablar con su madre y me contó lo que ocurría. Hablando con ella me comentó que su hermano está débil, y necesita que su familia lo arrope. Como usted es joven, no ha querido su madre preocuparla, pero ahora que se ha marchado del palacio, se encuentra muy triste, y su hermano el joven príncipe también. Así que si le parece corra hacia palacio, abrace a su madre y sobretodo a su hermano. Entre todos haréis que su hermano se ponga fuerte-. La joven princesa comenzó a sonreír, y, la maleta mágica que había robado la serpiente comenzó a cambiar de color. Del negro fue pasando al marrón, ya estaba naranja, rápidamente se tornó amarillo, y finalmente se formó un arco iris en la maleta. Con la ayuda de la señora golondrina, y la magia del cetro del interior de la maleta, consiguieron arrebatarla y devolvérsela a la joven princesa.


Cuando llegó a palacio, fue en busca de la Reina, a la que abrazó y, en ese abrazo, sintió que jamás la había dejado de querer, comprendió que el joven príncipe necesita su ayuda.


Desde entonces, pasó más tiempo con su joven hermano, al que poco a poco, fue llenándose de esa vitalidad de su mágica hermana, hasta que venció su enfermedad.


Y colorín colorado, este cuento ha acabado.





P.D. Este cuento va por el hijo de Lou. Si lo lees, por favor, mándame un mail o agrégame al messenger. Desde aquí te mando mi abrazo más sincero y cargado de energía.

18 de mayo de 2009

CUMPLEAÑOS MUY MUY FELIZ...



Hoy, hace treinta y dos años decidí salir del vientre de mi madre para empezar a respirar por mí sólo.

Y han sido treinta y dos años muy vividos, en los que he conseguido logros muy importantes: andar, hablar, estudiar, trabajar, enamorarme, ser padre, luchar contra un cáncer, y sobretodo, ser feliz. He conseguido ser feliz a pesar de los innumerables saltos de vallas que la vida conlleva.

Ya lo he comentado varias veces, he vivido más en los dos últimos años que en toda mi vida. Cuando en mi vida se cruzó el cáncer de nombre feo, tuve que madurar, quizá más de la cuenta para mis treinta años, pero ha servido para cambiar mi visión, mi postura ante la vida.

Siempre he gozado en todos los cumpleaños de mi vida; ahora más aún. El año pasado recibí un regalo imborrable en mi memoria; una fiesta sorpresa con todos los míos, apoyándome en uno de los momentos más duros que he tenido hasta ahora. Este año, anticipadamente el oncólogo me regaló esperanza, me regaló más vida, razón de más para estar contento, feliz, para celebrarlo por todo lo alto.

Pronto mi batalla habrá acabado (tan sólo 2 milímetros me separan de la victoria). Pronto mi memoria me recordará lo vulnerable pero luchador que he sido, mi memoria no olvidará todo lo que he pasado, y si lo hiciera miraré hacia mis cuatro puntos tatuados sobre mi pecho para saber que, aunque el tiempo se ponga nublado, siempre habrá un paraguas para combatir todo lo que caiga.

Hoy es un día de reflexión, he cumplido treinta y dos años, y hace dos años no sabía si llegaría hasta los treinta y uno, por el desconocimiento de esta enfermedad. La vida me ha dado otro año más para disfrutar de familia, jugar con mis hijos, reírme con mis amigos, de poder respirar.

Me he sentido al borde del abismo, por eso cada día que pasa es un cumpleaños, y este día en particular, es un día de cumpleaños muy muy feliz...

9 de mayo de 2009

REPARTO DE PREMIOS

Hace días que no escribo, pero es que he estado tan liado con la comunión de mi hijo que apenas he tenido tiempo ni para respirar.

En esta entrada simplemente quiero compartir los premios que me han ido dando con otros bloggeros, y que éstos a su vez hagan lo mismo.


Este premio VIOLETA a BLOG MÁGICO (por cortesía de Duna) se lo otorgo a los siguientes blogs:











- http://marialaura07.blogspot.com/ (por sus palabras)
- http://regalameunacancion.blogspot.com/ (por compartir recuerdos)
- http://mibuhardillavirtual.blogspot.com/ (por saber que decir siempre)
- http://sisinmispechos.blogspot.com/ (por lo especial)
- Y sobretodo a http://micanceryyo.blogspot.com/ (porque es mi hermano latino)


Este premio INVESTE E ACREDITA NA PROXIMIDADE (por cortesía de Maria Laura) va para:




- Duna http://dosisderecuerdos.blogspot.com/ (porque es la valentía personificada)
- Josefina http://imagenesconsentimientos.blogspot.com/ (porque saldrás pronto)
- Raú (http://aprovechatedelcancer.blogspot.com) (porque estoy contigo)
- Amaira (http://cosasdeluz-aimar.blogspot.com/ ) (porque cuenta con una luz especial las cosas)
- Soledad Pérez (http://canceryoymas.blogspot.com/) (por lo bonito que hace todo)




Gracias a todos..

24 de abril de 2009

PRINCIPIO Y FINAL


Todo tiene un principio y un final. Mi final cada vez está más próximo, mucho más próximo. Ayer estuve en el oncólogo y, para sorpresa (grata, muy grata), mi tumor está casi desaparecido por completo. En las imágenes (esta vez las imágenes son mías, de mis tacs durante la enfermedad) se puede observar que el tumor al principio afectaba casi a todo el hueso y, con el paso del tiempo y gracias a la radioterapia y mis ganas de vivir, se ha generado hueso casi por completo, comiéndose al tumor de nombre feo, quedando a penas dos milímetros por liquidar.
Que ganas tenía de decir esto. Mi guerra está casi acabada, con un claro vencedor. He luchado, sigo luchando, y con la mayor recompensa, la victoria.
En junio tengo revisión con el hematólogo, y en octubre con el oncólogo (ya empiezo mis revisiones semestrales). Ha costado llegar hasta aquí, muchas lagrimas, mucho esfuerzo, mucho tesón, pero lo sembrado empieza a germinar.
Gracias.

15 de abril de 2009

EL BULTO DE LA BUENA SUERTE.




Qué difícil es nadar a contracorriente. Cómo le explicas a tus hijos que tienes cáncer. Desde el primer momento que supe de la existencia del tumor de nombre feo en mí, mi casa se transformó en una centralita, recibiendo llamadas a cada momento, visitas a cada rato. Mi cara se transformó, pasando a un semblante al principio angustiado, después serio y por fin pasó a la felicidad. Pero ese entorno al que no estaban acostumbrados mis hijos hizo mella en ellos. Nunca me preguntaron, pero por sus miradas, supe que ellos escamaban algo, quizá no de lo que es en realidad, pero sí sospechaban que algo raro ocurría. El pequeño al tener 4 años a punto de cumplir los 5 por aquel entonces no le dije nunca nada. Pero al mayor, que tenía 8 para 9 sí que me senté con él. Le expliqué que me había salido un bulto que no me gustaba, que no me hacía bonita mi clavícula, y que poco a poco me lo iba a quitar. En lugar de utilizar una operación, le dije, me lo van a quitar mediante un láser. Pero ese láser me deja agotado, así que necesito de tu ayuda para no esforzarme más de la cuenta, para que ese bulto se fuera yendo. Recuerdo que me miraba con cara de pingüino, como diciendo, de que va todo esto. Entonces me inventé un cuento, el bulto de la buena suerte.


El día que me salió el bulto, al estar de viaje en Portugal toda la familia junto a amigos, pues fue inevitable que se enterara. Así que aproveché la prominencia de dicho bulto para contarle que como los genios de las lámparas mágicas conceden tres deseos para luego descansar, mi bulto era igual. Me había salido para que yo pidiera tres deseos, y que luego tendría que hacer todo lo posible por eliminarlo de mí para que pudiera descansar.


El primer deseo fue mis hijos fueran los más felices del mundo, le relataba yo a mi hijo. ¿Y lo está consiguiendo no? Le pregunte, a lo que rápidamente asintió con la cabeza. Le expliqué que dicho deseo no se hacía de un día para otro, pero que cuando fuera mayor se daría cuenta de lo feliz que fue de niño. Sus ojos estaban clavados en mí escuchando todas y cada una de mis palabras.


El segundo deseo es que papá y mamá estén toda la vida juntos. Como en su colegio ha habido alguna que otra separación de padres de sus amigos, sabía que eso le gustaría. Esta vez, su mirada detonaba ternura, mucha ternura, incluso emoción por esas palabras. Le dije que sus padres se aman muchísimo, pero que la vida da muchas vueltas, así que con ese deseo seguro que nos ayudaba a mantener nuestra unión de por vida.
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¿El tercer deseo, cual es el tercero?- me preguntó. Tomé aire, esperé unos segundos y respondí. El tercero es, y aunque ahora creas que no es importante ya que tus prioridades son otras y ni entiendes y ni pretendo que entiendas, es que sepas valorar todo lo que tienes en la vida, todo lo que la vida te da, todos los regalos que recibimos en el momento que nos levantamos hasta que nos acostamos. La vida nos regala todos los días lecciones muy importantes, y debemos aprender de ellas, saber escoger y saber rectificar. En ocasiones te caerás, pero debes ser fuerte para levantarte. Otras veces verás todo muy negro, y ahí debes pensar que, aunque creas que hay demasiada oscuridad, siempre un haz de luz llegará, al principio pequeño, tímido quizá, pero que irá agrandándose poco a poco y convertirá tanta oscuridad en algo sensacional. Eso quiero que jamás lo olvides, quiero que sepas que debes aprender tanto de lo bueno como de lo malo. Aunque yo algún día no esté, jamás te abandonaré, siempre estaré junto a ti.
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Nos dimos un beso y lo mandé a jugar. Nunca hemos hablado de los deseos que pedí a mi bulto de la suerte, pero sé que mi cuento le caló, y quizá ahora mismo no lo recuerde, pero sé que en la vida aplicará el último deseo, porque diariamente le insisto en que hasta de lo malo se aprende.

26 de marzo de 2009

APOSTANDO POR SONREIR



Si la vida te da una razón para llorar, tú le das mil y una razones para sonreír.


En una ocasión, alguien me preguntó ¿tienes miedo? En ese momento no supe contestar, estaba algo confuso, quizá nervioso. No veía con claridad.
A día de hoy puedo responder, porque he aprendido lo que es el miedo, y lo que no me atemoriza.
Miedo es estar solo en la vida, sin nadie a tu alrededor. Miedo es no alcanzar los sueños y metas que te propones. Miedo es no amar ni ser amado.
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Un cáncer no da miedo, si respeto, pero no miedo. Un cáncer te hace ver lo mejor de todo lo que te rodea. Un cáncer no ha de cambiar tu vida, sí aprender a vivirla mejor, pero nunca cambiarla. Pasas por algunos cambios, a veces físicos, otras también psíquicos. Cambia tu forma de pensar, de enfrentarte a la vida, de apreciar lo apreciado.
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En unas semanas me vuelve a juzgar el oncólogo, y no es miedo lo que siento, lo que siento es ganas de vivir, que me siga regalando vida.
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Hoy contesto a quien me formuló la pregunta, y mi respuesta es que no tengo miedo, que sigo apostando por sonreír a la vida.






11 de marzo de 2009

MIRANDO POR UN AGUJERO....A OTROS GUERREROS


Desde que enfermé y me dijeron el nombre feo de mi enfermedad, jamás busqué por ningún medio el significado, las causas y el porcentaje de cura de mi enemigo llamado cáncer (plasmacitoma). Era mi guerra, mi lucha, y no quería estar condicionado por los términos médicos, por los números de victoria o derrota.
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Lo único que decidí mirar eran historias personales de otros guerreros, de otros luchadores. Las palabras médicas no las entiendo, ni quiero hacerlo, pero sí entiendo de sentimientos, ahora más que nunca, y aunque en este blog no cabrían todas las historias de los guerreros con los que me he topado, sí quería señalar algunos. No conozco personalmente a ninguno, pero los siento tan cercanos, que se han convertidos en mis amigos, en mi familia, sus historias son mías también, y por sus logros me alegro tanto como si fueran míos.
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Al primero que quiero nombrar es a MEDELES http://micanceryyo.blogspot.com/). Es un chico colombiano, 23 años. Lo siento como si fuera mi hermano pequeño (nos separan 8 años). Tiene cáncer también. El tumor que tiene está en la cabeza, y una parálisis facial. Pero también tiene valentía, coraje, energía suficiente para luchar. Y sabe que si algún día le flaquean las ganas, aquí estoy yo para darle una buena ración de optimismo, de fuerza. Su historia es un ejemplo de superación. Comprendo, entiendo y acepto que tenga días nublados, yo los he tenido, y los sigo teniendo, y son importantes y necesarios para al día siguiente estar con más fuerza. Ojalá tuviera yo alas (butterfly) para ir a visitarlo los días que el sol le da la espalda. Desde aquí solo quiero mandarle toda mi energía (ya está radiada, así que es más fuerte), y prometerle una cosa, no sé cuando, pero algún día nos encontraremos, nos conoceremos, y escucharemos esa música que tanto tenemos en común.
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El caso de DUNA (http://dosisderecuerdos.blogspot.com) es especial, sobrecogedor, y sobretodo, y aunque suene a repetitivo, es admirable. Una chica joven, 26 años, recién casada y con un tumor ginecológico. Ha sabido buscarle lo mejor a esto. Tiene una familia que la apoya, un marido que la apoya, y aquí un amigo que la admira. Se ha sometido a dos operaciones, y la última revisión fue perfecta, todo genial, aunque con algún susto por unos bultos sospechosos en las mamas, se quedó en eso, en susto nada más. Una campeona de los pies a la cabeza. Ojalá podamos celebrar pronto que esto se ha acabado para siempre.
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Llega el turno de uno de mis últimos blogs descubiertos. DULÓS (http://sisinmispechos.blogspot.com/) me ha fascinado tanto, que, aunque no tengo mamas, no soy mujer, he logrado entenderla y admirarla. La naturalidad con la que habla del tema, la fortaleza de poner sus fotos en todos los procesos de su enfermedad, y del resultado de la mastectomía dice mucho de ella. Es un ejemplo para todas las mujeres, con o sin esta enfermedad.
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Tengo debilidad por BELÉN MOR. Hace mucho que no coincido con ella en el messenger, lo que me pone nervioso. Es una mujer malagueña, joven, treinta y pocos años, con una preciosa niña. Le diagnosticaron la enfermedad dando de mamar a su hija. Ha sufrido los estragos de la quimioterapia, y recuerdo la conversación que me dijo que se fue cortando el pelo gradualmente para que su hija se fuera acostumbrando a su nueva imagen. Es una mujer bella por fuera y bella por dentro. Solo espero que esté todo bien y cumpla lo prometido, quedar y tomar una buena mariscada.
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Se que me dejo a muchos guerreros, y os prometo que poco a poco os homenajearé, uno a uno. Sois tantos los que me ayudáis a pasar este trance, sois tanto a los que admiro, que tanto cariño que siento por vosotros me hace engordar.
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Seguid así, fuertes, valientes, porque nos lo debemos, porque se los debemos a nuestro entorno.

27 de febrero de 2009

DEJA QUE LLUEVA


A pesar de que, para muchos, la lluvia significa tristeza, nostalgia, depresión, para mí es todo lo contrario. La lluvia purifica el ambiente, hace que te unas más con la familia, estando alrededor de una mesa mientras hablamos, vemos películas, o simplemente gozamos de la banda sonora que la lluvia nos aporta. Para mí, la lluvia es paz, la lluvia es relajación, es armonía, por eso me gusta dejar que llueva.
Hoy para mí es un día de lluvia, de mucha lluvia, de "chaparrón" como decimos en mi tierra. Y es que hoy he estado en el hematólogo, y no han podido ser mejores noticias. Y es que, EL CÁNCER YA NO SE REFLEJA EN LA SANGRE. La última vez que estuve aún tenía un pequeño pico de proteínas reunidas, alterando el estado sanguíneo, pero hoy ya no, han decidido desaparecer, han visto el ejército que tengo y se han acobardado. Así que mejor noticia en el cumpleaños de mi hijo no he podido recibir. A pesar del regalo que le teníamos, creo que le he hecho el mejor regalo que podía recibir, eso sí, hasta que no sea mayor no le diré que su padre en su décimo cumpleaños le regaló el coraje y valentía para luchar contra un cáncer.
Para mí hoy llueve, llueve felicidad, llueve un futuro más prometedor, para mí hoy llueve vida. Por eso hoy digo eso de que "deja que llueva".

19 de febrero de 2009

NUBES PASAJERAS


Los nervios, cual nubes del cielo, van desapareciendo. Ya me he desatado la careta falsa de la sonrisa para dejar mi cara, feliz, sonriente, alegre.

Hoy ha sido una visita al médico para tratar un poco el estado de ánimo. Mi estado anímico es como de un enfermo de gripe. Nada que ver con cáncer. Mis días los tengo, como todos, pero son tan pocos.... eso sí, cuando me visitan esos días, son muy puñeteros.

Yo me imagino que estoy jugando a un juego de roll, esos que eliges un personaje, un luchador, y tienes que vencer al enemigo. Yo he escogido la ficha ganadora, y voy a por todas. Intento tirar los dados con habilidad, con hazaña, con entereza. Intento que salga la mayor puntuación posible, para que, en la casilla de la batalla, pueda ir con todas mis armas.

Tengo cáncer, sí, pero gozo de una salud mental y una serenidad que hace que el cáncer sea una nube pasajera....

P.D. Gracias por todas las palabras de ánimos que me dais diariamente, a todos, sí, a ti.

17 de febrero de 2009

MÁSCARAS DE CARNAVAL



La época de carnaval ya está aquí. Para mí también es carnaval. Hoy tengo la necesidad de disfrazarme, de ponerme una máscara que tape mi incertidumbre, mi temor, mi nerviosismo. Hoy es un día que el miedo lo tengo cerquita.


Quizá sea inevitable, ya que pasado mañana me verá el oncólogo radioterapéutico, y estoy especialmente nervioso, como ido, por eso necesito ponerme esa careta.


Siempre he dado toda mi positividad, y no la perderé. Pero cuando se acercan los días previos a revisiones, el chip del cerebro llamado "duda" se activa, y me empaña todas las cosas buenas que me ha pasado. Son días de incertidumbre, de ganas de llorar, de reír, rozando la locura casi, ya que paso en cuestión de minutos por varios estados de ánimo.


Está floreciendo la flor de la duda en mi interior, del misterio, estoy nervioso, deseando que llegue el jueves, o que no llegue, no sé qué quiero ahora mismo.


Lo que llegue llegará, pero en el camino hasta esos resultados, no puedo evitar estar desazonado, intranquilo si quieres. Es una sensación que tan solo me pasa en los días previos al examen, y se me pasan los segundos como minutos, los minutos como horas y las horas como días. El día lo paso con la careta alegre, para no preocupar, pero mi interior está triste, quizá triste no sea la palabra adecuada, tal vez inquieto, intranquilo, nervioso, muy nervioso.
Es carnaval, y hay que estar alegre, me pondré mi máscara y esperaré al jueves a ver que pasa.

11 de febrero de 2009

GALLETA


Me siento hoy como una galleta de jengibre, frágil, vulnerable, débil e indefenso. Quizá sean miedos por las revisiones, ya que hoy han empezado las pruebas; la primera, extracción de sangre (soy quejica, sí, pero es que lo paso tan mal, ver una aguja es marearme, y si va acompañada de sangre, ni os cuento).
Las galletas, de aspecto duro, se debilitan cuando se mojan en leche. Yo, de aspecto duro, me debilito ante la incertidumbre de qué pasará. Yo he luchado, yo lucho a diario, pero, el resultado del combate no soy yo quien lo dictamina, sino el juez, en este caso el médico.
No es que me obsesione con lo que pueda pasar, es más, intento distraerme para no pensar, y si pienso, busco la parte positiva de lo que ocurra, tanto si es buena la noticia como si es menos buena.
Cuando empecé con esto, me prometí a mi mismo vencer al cáncer, y si no fuera así, estar siempre con la cabeza bien alta, orgulloso de todo lo que he hecho, de la forma que he tenido en pelear. Pero el miedo siempre está ahí, ya que si me derrotara (cosa que no va a suceder), dejaría tanto aquí, que ni siquiera quiero pensarlo. Por eso mi actitud siempre ha sido la misma, positividad, mucha positividad.
A veces, ir subiendo escalón tras escalón, hasta llegar a la victoria, cansa, pero si miras hacia atrás, y ves todo lo que has recorrido, sin caerte ni una sola vez, te enorgullece de tal forma que te eleva hacia lo más alto. La actitud ante las cosas cuenta, y mucho, y yo he puesto mucha, tanta que en algún momento me han tachado de loco por ser feliz con cáncer. Y me pregunto yo, ¿por qué he de ocultar mi felicidad? Eso jamás lo haré, porque, aunque he estado cansado, o agotado, nunca me ha faltado una sonrisa en la cara, y lo más importante, esa sonrisa ha sido de corazón. Lágrimas ha habido muchas, como he contado en otras entradas, pero he reído más.
Soy como una galleta, aunque parezco duro, puedo desmoronarme, eso sí, después se juntarán los pedazos, y formaré una nueva masa, una nueva galleta, más fuerte y dura.
Es una incertidumbre, sí, pero sigo siendo feliz.

7 de febrero de 2009

GRITAR


Hoy me he levantado con ganas de gritar al mundo. Quiero gritar mis alegrías, mis miedos, mis dudas, quiero gritar mis sentimientos.
¿Por qué gritar? Por varios motivos, quiero explayarme, quiero soltarme quiero, quiero, quiero, solamente quiero.
Gritar a la esperanza, que por favor no me deje, no me olvide, gritarle, mejor dicho, suplicarle que no me abandone y que siga presente en todos mis sueños, en todos mis actos, en todas mis metas. Suplicarle que nunca me suelte de su mano, que toda la fuerza que me ha dado me ha hecho ser valiente.
Gritar a la felicidad, que me ha hecho abrir los ojos y descubrir que se puede ser feliz con gestos, con pequeños detalles, con una conversación, con una risa, se puede ser feliz simplemente viviendo. Quiero perdirle que no desaparezca, que gracias a ella el mundo gira, que gracias a ella yo vivo, yo sonrío, yo respiro.
Gritar a la fortuna, porque soy el hombre más afortunado del mundo, por todo lo que tengo, que no es tangible. La fortuna me ha aportado una familia increíble, que nunca me deja solo, unos amigos para reír, para llorar, para hablar. Quiero gritarle que no desista, que aunque la gente crea que su descripción es económica, los que hemos sufrido hemos comprendido que no es así, que la fortuna es todo ese conjunto de situaciones y de personas que hacen que uno brille de forma especial, hace que uno se emocione con cosas tan sencillas como un abrazo, un beso, un "te quiero".
Gritarle al miedo, que se vaya de mi vida para siempre. Afortunadamente no está siempre presente, pero de vez en cuando me visita. Ahora, que se acercan mis revisiones, gira en mi cabeza más frecuentemente. Quiero gritarle que es un cobarde, que sólo aparece cuando uno es débil, pero no se atreve a enfrentarse cuando estamos al cien por cien. Quiero gritarle que no conseguirá perturbarme, aunque lo intente, poseo con armas para hacerlo desaparecer.
Gritarle a la incertidumbre, que intenta captar mi atención, siempre de la mano del miedo. Quiero gritarle que no sé que va a pasar, pero no quiero anticiparme, que venga lo que venga, si tengo que pelear, pelearé, porque con mi ejército que nunca se rinde haremos que todo lo de nombre feo se aleje de mi terreno.
Hoy me he levantado con ganas de gritar, y gritaré, porque si algo he aprendido, es que lo que se queda dentro nos debilita, así que a gritar.

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