
Reflexiones, sentimientos y pensamientos sobre mi vida como enfermo de esta enfermedad. Ha sido mi terapia en una batalla que poco a poco voy ganando, sin prisas, pero con pies de plomo.
7 de febrero de 2009
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4 de febrero de 2009
DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER

Hoy es el día mundial del cáncer. Un día para recordarnos lo vulnerable que es el ser humano. Un día para concienciar a la población de que este mal está ahí, que de un día para otro nuestros objetivos y metas se ven truncados, o mejor dicho, aparcados por culpa de esta enfermedad. En todos los diarios, en televisión se habla de este padecimiento, incluso se alza la figura (con razón) de los investigadores en esta materia, a los que todos los enfermos agradecemos su esfuerzo y dedicación.
Pero me pregunto yo, ¿para cuando el día quienes nos hace el camino hacia la cura más fácil? ¿Para cuándo el día de esas personas que trabajan en ese departamento o área del hospital llamado oncología? Su dedicación, su buen hacer, pero sobretodo su, su humanidad nos hace a los enfermos y familiares seres especiales, nos miman, nos cuidan, nos curan.
En el tiempo que he convivido con el personal sanitario durante mi tratamiento me han tratado tan bien, que si no fuera por la maquinaria, pensaría que estaba de charla con amigos. Nos hacían partícipes en sus conversaciones, incluso pidiendo consejos, nos contaban sus quehaceres diarios, o sus anécdotas del fin de semana. Me hacían sentir tan bien, que incluso dudé que eso fuera la seguridad social.
Una cosa que me llamó la atención fue que te tratan como una persona y no como un historial médico. Me llamaban por mi nombre, y no porque lo miraran en mi historial, ya que he tenido la ocasión de cruzarme por la calle con alguna enfermera de la radioterapia, y su -hombre Carlos- junto con un abrazo, han ayudado en la recuperación. Son gente especiales, gente que, a pesar de la tristeza del lugar de trabajo, iluminan por sí mismas esa fría sala de radioterapia.
Lo mejor, no solo ha sido mi caso. Este fin de semana he podido hablar con mi tío, un luchador más en esta batalla de la que ha salido victorioso (todo un ejemplo para los que estamos en el camino), y su percepción es la misma, la calidad humana del equipo oncológico es magistral, digna de admiración, digna de mención, digna de un día que sirva de homenaje.
No sé si el día del cáncer engloba al personal médico de esta materia, o se usa para colocar la pegatina en la solapa de la chaqueta previo donativo, o para concienciar a la población, pero desde aquí pido, solicito y exijo UN DÍA PARA EL PERSONAL ONCOLÓGICO, desde administración hasta enfermeras, desde médicos hasta técnicos sanitarios. Esto va por ellos, porque lo merecéis, porque nunca me cansaré de daros las gracias por curarme, por vuestros consejos, pero sobretodo, por tratarme como persona.
30 de enero de 2009
HACE UN AÑO COMENCÉ A DESHOJAR MARGARITAS

29 de enero de 2009
EL TIEMPO EN MIS MANOS.

18 de enero de 2009
A MI ABUELA (sé que donde estás me proteges y cuidas)

9 de enero de 2009
EL CUENTO DE LA FELICIDAD

3 de enero de 2009
¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?...

31 de diciembre de 2008
OTRA VEZ EL CHAMPAGNE Y LAS UVAS ....

23 de diciembre de 2008
CARTA A PAPÁ NOEL

Por estas fechas justo hace un año me sentía angustiado, sin saber qué se cocía en el interior de mi organismo, ya que un bulto decidió salir a flote, y mientras me hacían pruebas y demás, nos encajamos en las navidades. Aunque un médico me dijo que no me preocupara, que no era nada serio, ya que en la radiografía no se apreciaba nada, tenía un presentimiento, de que algo no funcionaba bien. Finalmente, un puñado de proteínas decidieron hacer una sentada en mi clavícula formando un tumor. Podría haber sido peor, pero no lo ha sido, y empecé con el tratamiento. Me han radiado durante veinticinco semanas, un poco cansado sí, pero ha sido tan efectivo ese tratamiento, que cada vez que voy a alguna revisión, todo va viento en popa.
Este año no te voy a pedir nada material, porque, con los años he aprendido que lo material es tan efímero y tan banal, que no nos lleva a ningún lado. A mis niños y familiares, pues ya te he ayudado en la elección; pero esta carta es mía, y voy a ser algo egoísta, ya que lo que te voy a pedir es para mí. Quiero salud, mucha salud. He visto las orejas al lobo, y aunque pongo todo de mi parte, una ayudita tuya no me vendría mal. No quiero correr en la curación, lo único que pretendo es curarme. Eso sí, hay que ser justos, y por ello quiero agradecer a todo el equipo médico que me han tratado y ayudado, y al otro equipo, los que me rodean y me miman, por no dejarme caer nunca.
De pequeño me trajiste bicis, juegos de mil formas, geyperman, pero sobretodo me traías mucha ilusión, te esperaba pacientemente y ansioso a la vez, y curiosamente, este año te espero igual, con mucha ilusión, deseando desenvolver esa porción de salud que me vas a regalar, a mi y a todos los que estamos con algún problemilla. Sé que estás en mi ejército, y que me ayudas desde ese lugar mágico donde vives, rodeado de nieve, renos y pequeños duendecillos, y que pronto habrá acabado esto.
Sabes que he aprendido la lección que me ha dado la vida, y estoy disfrutando todos y cada uno de los momentos sorprendentes que tiene el estar vivo, y eso jamás lo olvidaré.
Una cosita más, si no te importa, me gustaría aprovechar esta carta para desear a todos todos todos FELIZ NAVIDAD, que todos seamos felices, cada día más, me gustaría desear que todos seamos felices no sólo en este periodo, sino en todo el camino llamado vida.
Sin más, para no entretenerte, desearte un feliz día, pedirte que tengas paciencia con todos, y agradecerte que siempre hayas estado ahí
10 de diciembre de 2008
.... Y LLEGÓ EL BALANCE, el primer balance

6 de diciembre de 2008
PRIMER AÑO DE VIDA (o mi mejor año)

En este año me he encontrado a mí mismo, he recapacitado, he aprendido a canalizar el tiempo, y sobretodo, a disfrutar del tiempo. Ha sido un año lleno de incertidumbres, con muchas lágrimas, lágrimas de dolor, lágrimas de alegría, lágrimas de vida; éste ha sido un año muy intenso, demasiado para asimilar todo, por eso sólo me quedo con lo bueno de este año.
Si hace un año y un día me dicen que me iba a pasar todo lo que me ha pasado, no me lo creo. Y es que de buenas a primeras me he visto envuelto en tantas cosas que casi no doy crédito a todo lo que me ha pasado.
He conocido al dolor, a la vulnerabilidad, al terror y al miedo, pero en este viaje me ha acompañado y guiado la ilusión, la amistad, el amor, la vitalidad, la fuerza, el coraje y sobretodo las ganas por ser el único vencedor en mi batalla particular.
En esta aventura me he topado con gente que me ha aportado tanta energía que ha sido fácil sobrevivirlo. Me he reencontrado con amigos, he podido afirmar lo que siempre sospechaba, que tengo la mejor familia que nadie puede tener, jamás me he sentido solo, me han guiado, todos los que me rodean y se preocupan por mí han sido mis alas para no caer, han sido el hombro donde me he desahogado, han sido mi aliento, me han enriquecido con todos sus gestos y actos. Este año ha sido mi año, mi GRAN año.
En este año me topé con mi enemigo, de nombre feo, muy feo, quiso medir las fuerzas conmigo, y no ha podido, y no va ha poder. Las batallas las voy ganando una a una, las vamos ganando una a una, y la voy a ganar, la vamos a ganar.
Ha sido un año completo, he aprendido, he renacido, y estoy creciendo, creciendo como persona, como marido, como hijo, hermano y amigo; no ha sido un año de propósitos, sino de realidades, de grandes cambios en mi ego, en mi mente y en mi corazón.
Puedo decir que ha sido mi mejor año; me he reencontrado y he pulido mi personalidad; me he esforzado en vivir, en sobrevivir; me he rodeado de gente que me quiere y me cuida; he plantado cara al cáncer y al dolor; por todo esto y más, mi mejor año.
2 de diciembre de 2008
MIS PRIMERAS NAVIDADES (o las más especiales quizá...)

22 de noviembre de 2008
MIRÁNDOME EN EL ESPEJO

20 de noviembre de 2008

La cita la tenía a las 13.15 horas, así que tuve toda la mañana para seguir nervioso, muy nervioso. Intenté entretenerme con la tele, mi vista apuntaba hacia la pantalla, pero mi pensamiento estaba en otro lado. Mi mujer me daba conversaciones, la oía, pero no me centraba del todo en las numerosas charlas.
12.10 horas, cojo documentación que tenía que llevar, radiografías y volante de cita, nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia el hospital, ya que aparcar allí es toda una aventura (y suerte si me apuráis...). 12.31, como era temprano, nos vamos a la cafetería del hospital (los estados de nervios me da por tener más hambre) y pido una coca cola y una tapa (que por cierto, la cafetería del hospital deja mucho que desear, malas caras, poca higiene, ya que me dieron un vaso roto, y el siguiente por el que me lo cambiaron, manchado de zumo de naranja). 12.56 nos vamos a la sala de espera de la consulta de hematología.
13.15 horas, para variar, hay retrasos, cual aeropuerto, así que los nervios se despuntan cada vez más. Me siento, me levanto, paseo, me siento, observo, pero sobretodo, pienso y pienso mucho además.
14.21 horas, oigo que la enfermera me nombra (no había nadie más en la sala, todos estaban atendidos) y entro.
Saludo a la doctora y me siento, y siento como floto en el miedo y la incertidumbre. La doctora empieza a mirar las analíticas, tanto la reciente como las anteriores, y a hacer cuentas en una diminuta calculadora, y mis nervios y miedos cada vez son más agudos; parece que va a decir algo, pero simplemente se limita a mirarme y volver a realizar más cuentas. Se confunde en la cuenta y logra aterrarme, ya que según la primera cuenta, habría subido los índices de mi enfermedad, pero finalmente se trató de un error, así que me da la grata noticia. Todo va muy bien, mi sangre lucha contra la enfermedad sin dejar comerse terreno, aproximando el final de la batalla e imponiéndose ante el enemigo.
14.50, salgo de la consulta, mando un sms a mis contactos y empieza un día de júbilo y satisfacción, lleno de mensajes, llamadas, brindis y muchísima felicidad. Ha sido mi regalo de navidad anticipado, hasta final de febrero no volveré a medirme con mi enfermedad cara a cara. Aunque la lucha es diaria, los días de revisiones es donde se averigua quién va ganando, y por ahora (tocando madera) soy yo.
Gracias a todos por todas las energías tan positivas que me habéis mandado, y perdonad que no haya escrito antes (me han echado la bronca, tenía a gente pendiente del blog para ver el resultado), pero es que ayer no tuve tiempo por la celebración, y hoy por el trabajo.
No tengo sangre azul, pero fuerte es un rato.....
18 de noviembre de 2008
MOMENTO DE REFLEXIÓN

17 de noviembre de 2008
NERVIOS, NERVIOS Y MÁS NERVIOS

6 de noviembre de 2008
VIVIR SIN MIEDO AL MAÑANA

4 de noviembre de 2008
EXTRACCIÓN DE SANGRE Y MIL RADIOGRAFÍAS

30 de octubre de 2008
ESTADOS DE ÁNIMO

Hoy he estado reflexionando por todo lo que he ido pasando desde aquel fatídico 30 de enero hasta hoy. En tan poco tiempo he pasado por tanto, que a veces no me lo creo. Ayer mismo, mientras me duchaba, me puse a pensar en la radioterapia, y a día de hoy, no me creo que haya pasado por 25 sesiones. Cuando te dicen tienes cáncer, la percepción de las cosas cambian, por supuesto, para mejor tal vez, bueno, puedo asegurar que para mejor, pero pasas por un montón de sentimientos y de estados de ánimo en un periodo corto de tiempo. Pasé de la soledad al tumulto de gente que no me dejan caer, pasé de la pena de la enfermedad a la alegría de las cosas buenas que me han ido sucediendo, pasé del llanto a la risa fácil, pasé del infierno de la mente dando vueltas a lo malo, al cielo de los recuerdos de todas las muestras de cariño que me han ido dando en esta aventura llamada cáncer.
Sí que es cierto, que en algún momento decides tirar la toalla, y gracias a los que me rodean, la recogía y seguía tirando para adelante. También se me ha hecho más llevadero porque he intentado cambiar mi monotonía diaria lo menos posible; no he cogido baja laboral, tan solo he faltado los días de pruebas médicas y las tardes durante el periodo radioterápico. Excepto el primer fin de semana de la noticia, el resto siempre he estado fuera con la compañía de mi familia o de mis amigos. En estos casos, la monotonía de la que tanto nos quejamos la aprecié más que nunca; incluso estaba deseando que se me fueran los efectos secundarios de la radioterapia para volver a trabajar la jornada completa de trabajo.
Me considero un privilegiado, puesto que los efectos secundarios de la radioterapia de la que hablaba antes han sido prácticamente nulos, a excepción del cansancio y un poco la piel quemada, aunque me echaba la crema pertinente, se puso la zona un poco como quemada por el sol. Eso sí, en verano he tenido que estar con la camiseta puesta, ya que en un año no puede darme el sol en la zona, pero bueno. Me comentaron que perdería el apetito, y yo, como soy más chulo que un ocho, pues en lugar de eso me dio por comer, y a todas horas estaba hambriento.
También es cierto que te vuelves más sensible, o vulnerable con tu alrededor, es más fácil emocionarse con lo bello de la vida, a mi me pasa a menudo. Incluso podría decir que afloran sentimientos hasta ahora ocultos en mí, o camuflados quizá, pero al fin y al cabo no los palpaba. Te sientes frágil y fuerte a la vez, a veces ves a la gente que te mira con compasión, y otras que te miran con admiración. Incluso me tratan como un héroe, y no veas como eso sube el ego. De todo hay que quedarse con lo bueno, y digo yo, cuando acabe todo esto, ¿se me acabarán los mimos que me dan???, espero que no, aunque si es que sí, ¡¡¡pues que me quiten lo bailao!!!
Incluso me he vuelto masoquista, me alegra no sabéis cuanto cuando empieza a dolerme el hueso, y es que es señal de que está generando más hueso y matando al tumor de nombre feo, y hoy, hoy es uno de esos días que me duele, así que paradójicamente, que dolor más bueno, este dolor me hace aún más feliz.
29 de octubre de 2008
DE VUELTA A LA INFANCIA
