Concurso de relatos sobre enfermedades crónicas

Concurso de relatos sobre enfermedades crónicas
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24 de abril de 2009

PRINCIPIO Y FINAL


Todo tiene un principio y un final. Mi final cada vez está más próximo, mucho más próximo. Ayer estuve en el oncólogo y, para sorpresa (grata, muy grata), mi tumor está casi desaparecido por completo. En las imágenes (esta vez las imágenes son mías, de mis tacs durante la enfermedad) se puede observar que el tumor al principio afectaba casi a todo el hueso y, con el paso del tiempo y gracias a la radioterapia y mis ganas de vivir, se ha generado hueso casi por completo, comiéndose al tumor de nombre feo, quedando a penas dos milímetros por liquidar.
Que ganas tenía de decir esto. Mi guerra está casi acabada, con un claro vencedor. He luchado, sigo luchando, y con la mayor recompensa, la victoria.
En junio tengo revisión con el hematólogo, y en octubre con el oncólogo (ya empiezo mis revisiones semestrales). Ha costado llegar hasta aquí, muchas lagrimas, mucho esfuerzo, mucho tesón, pero lo sembrado empieza a germinar.
Gracias.

15 de abril de 2009

EL BULTO DE LA BUENA SUERTE.




Qué difícil es nadar a contracorriente. Cómo le explicas a tus hijos que tienes cáncer. Desde el primer momento que supe de la existencia del tumor de nombre feo en mí, mi casa se transformó en una centralita, recibiendo llamadas a cada momento, visitas a cada rato. Mi cara se transformó, pasando a un semblante al principio angustiado, después serio y por fin pasó a la felicidad. Pero ese entorno al que no estaban acostumbrados mis hijos hizo mella en ellos. Nunca me preguntaron, pero por sus miradas, supe que ellos escamaban algo, quizá no de lo que es en realidad, pero sí sospechaban que algo raro ocurría. El pequeño al tener 4 años a punto de cumplir los 5 por aquel entonces no le dije nunca nada. Pero al mayor, que tenía 8 para 9 sí que me senté con él. Le expliqué que me había salido un bulto que no me gustaba, que no me hacía bonita mi clavícula, y que poco a poco me lo iba a quitar. En lugar de utilizar una operación, le dije, me lo van a quitar mediante un láser. Pero ese láser me deja agotado, así que necesito de tu ayuda para no esforzarme más de la cuenta, para que ese bulto se fuera yendo. Recuerdo que me miraba con cara de pingüino, como diciendo, de que va todo esto. Entonces me inventé un cuento, el bulto de la buena suerte.


El día que me salió el bulto, al estar de viaje en Portugal toda la familia junto a amigos, pues fue inevitable que se enterara. Así que aproveché la prominencia de dicho bulto para contarle que como los genios de las lámparas mágicas conceden tres deseos para luego descansar, mi bulto era igual. Me había salido para que yo pidiera tres deseos, y que luego tendría que hacer todo lo posible por eliminarlo de mí para que pudiera descansar.


El primer deseo fue mis hijos fueran los más felices del mundo, le relataba yo a mi hijo. ¿Y lo está consiguiendo no? Le pregunte, a lo que rápidamente asintió con la cabeza. Le expliqué que dicho deseo no se hacía de un día para otro, pero que cuando fuera mayor se daría cuenta de lo feliz que fue de niño. Sus ojos estaban clavados en mí escuchando todas y cada una de mis palabras.


El segundo deseo es que papá y mamá estén toda la vida juntos. Como en su colegio ha habido alguna que otra separación de padres de sus amigos, sabía que eso le gustaría. Esta vez, su mirada detonaba ternura, mucha ternura, incluso emoción por esas palabras. Le dije que sus padres se aman muchísimo, pero que la vida da muchas vueltas, así que con ese deseo seguro que nos ayudaba a mantener nuestra unión de por vida.
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¿El tercer deseo, cual es el tercero?- me preguntó. Tomé aire, esperé unos segundos y respondí. El tercero es, y aunque ahora creas que no es importante ya que tus prioridades son otras y ni entiendes y ni pretendo que entiendas, es que sepas valorar todo lo que tienes en la vida, todo lo que la vida te da, todos los regalos que recibimos en el momento que nos levantamos hasta que nos acostamos. La vida nos regala todos los días lecciones muy importantes, y debemos aprender de ellas, saber escoger y saber rectificar. En ocasiones te caerás, pero debes ser fuerte para levantarte. Otras veces verás todo muy negro, y ahí debes pensar que, aunque creas que hay demasiada oscuridad, siempre un haz de luz llegará, al principio pequeño, tímido quizá, pero que irá agrandándose poco a poco y convertirá tanta oscuridad en algo sensacional. Eso quiero que jamás lo olvides, quiero que sepas que debes aprender tanto de lo bueno como de lo malo. Aunque yo algún día no esté, jamás te abandonaré, siempre estaré junto a ti.
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Nos dimos un beso y lo mandé a jugar. Nunca hemos hablado de los deseos que pedí a mi bulto de la suerte, pero sé que mi cuento le caló, y quizá ahora mismo no lo recuerde, pero sé que en la vida aplicará el último deseo, porque diariamente le insisto en que hasta de lo malo se aprende.

26 de marzo de 2009

APOSTANDO POR SONREIR



Si la vida te da una razón para llorar, tú le das mil y una razones para sonreír.


En una ocasión, alguien me preguntó ¿tienes miedo? En ese momento no supe contestar, estaba algo confuso, quizá nervioso. No veía con claridad.
A día de hoy puedo responder, porque he aprendido lo que es el miedo, y lo que no me atemoriza.
Miedo es estar solo en la vida, sin nadie a tu alrededor. Miedo es no alcanzar los sueños y metas que te propones. Miedo es no amar ni ser amado.
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Un cáncer no da miedo, si respeto, pero no miedo. Un cáncer te hace ver lo mejor de todo lo que te rodea. Un cáncer no ha de cambiar tu vida, sí aprender a vivirla mejor, pero nunca cambiarla. Pasas por algunos cambios, a veces físicos, otras también psíquicos. Cambia tu forma de pensar, de enfrentarte a la vida, de apreciar lo apreciado.
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En unas semanas me vuelve a juzgar el oncólogo, y no es miedo lo que siento, lo que siento es ganas de vivir, que me siga regalando vida.
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Hoy contesto a quien me formuló la pregunta, y mi respuesta es que no tengo miedo, que sigo apostando por sonreír a la vida.






11 de marzo de 2009

MIRANDO POR UN AGUJERO....A OTROS GUERREROS


Desde que enfermé y me dijeron el nombre feo de mi enfermedad, jamás busqué por ningún medio el significado, las causas y el porcentaje de cura de mi enemigo llamado cáncer (plasmacitoma). Era mi guerra, mi lucha, y no quería estar condicionado por los términos médicos, por los números de victoria o derrota.
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Lo único que decidí mirar eran historias personales de otros guerreros, de otros luchadores. Las palabras médicas no las entiendo, ni quiero hacerlo, pero sí entiendo de sentimientos, ahora más que nunca, y aunque en este blog no cabrían todas las historias de los guerreros con los que me he topado, sí quería señalar algunos. No conozco personalmente a ninguno, pero los siento tan cercanos, que se han convertidos en mis amigos, en mi familia, sus historias son mías también, y por sus logros me alegro tanto como si fueran míos.
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Al primero que quiero nombrar es a MEDELES http://micanceryyo.blogspot.com/). Es un chico colombiano, 23 años. Lo siento como si fuera mi hermano pequeño (nos separan 8 años). Tiene cáncer también. El tumor que tiene está en la cabeza, y una parálisis facial. Pero también tiene valentía, coraje, energía suficiente para luchar. Y sabe que si algún día le flaquean las ganas, aquí estoy yo para darle una buena ración de optimismo, de fuerza. Su historia es un ejemplo de superación. Comprendo, entiendo y acepto que tenga días nublados, yo los he tenido, y los sigo teniendo, y son importantes y necesarios para al día siguiente estar con más fuerza. Ojalá tuviera yo alas (butterfly) para ir a visitarlo los días que el sol le da la espalda. Desde aquí solo quiero mandarle toda mi energía (ya está radiada, así que es más fuerte), y prometerle una cosa, no sé cuando, pero algún día nos encontraremos, nos conoceremos, y escucharemos esa música que tanto tenemos en común.
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El caso de DUNA (http://dosisderecuerdos.blogspot.com) es especial, sobrecogedor, y sobretodo, y aunque suene a repetitivo, es admirable. Una chica joven, 26 años, recién casada y con un tumor ginecológico. Ha sabido buscarle lo mejor a esto. Tiene una familia que la apoya, un marido que la apoya, y aquí un amigo que la admira. Se ha sometido a dos operaciones, y la última revisión fue perfecta, todo genial, aunque con algún susto por unos bultos sospechosos en las mamas, se quedó en eso, en susto nada más. Una campeona de los pies a la cabeza. Ojalá podamos celebrar pronto que esto se ha acabado para siempre.
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Llega el turno de uno de mis últimos blogs descubiertos. DULÓS (http://sisinmispechos.blogspot.com/) me ha fascinado tanto, que, aunque no tengo mamas, no soy mujer, he logrado entenderla y admirarla. La naturalidad con la que habla del tema, la fortaleza de poner sus fotos en todos los procesos de su enfermedad, y del resultado de la mastectomía dice mucho de ella. Es un ejemplo para todas las mujeres, con o sin esta enfermedad.
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Tengo debilidad por BELÉN MOR. Hace mucho que no coincido con ella en el messenger, lo que me pone nervioso. Es una mujer malagueña, joven, treinta y pocos años, con una preciosa niña. Le diagnosticaron la enfermedad dando de mamar a su hija. Ha sufrido los estragos de la quimioterapia, y recuerdo la conversación que me dijo que se fue cortando el pelo gradualmente para que su hija se fuera acostumbrando a su nueva imagen. Es una mujer bella por fuera y bella por dentro. Solo espero que esté todo bien y cumpla lo prometido, quedar y tomar una buena mariscada.
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Se que me dejo a muchos guerreros, y os prometo que poco a poco os homenajearé, uno a uno. Sois tantos los que me ayudáis a pasar este trance, sois tanto a los que admiro, que tanto cariño que siento por vosotros me hace engordar.
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Seguid así, fuertes, valientes, porque nos lo debemos, porque se los debemos a nuestro entorno.

27 de febrero de 2009

DEJA QUE LLUEVA


A pesar de que, para muchos, la lluvia significa tristeza, nostalgia, depresión, para mí es todo lo contrario. La lluvia purifica el ambiente, hace que te unas más con la familia, estando alrededor de una mesa mientras hablamos, vemos películas, o simplemente gozamos de la banda sonora que la lluvia nos aporta. Para mí, la lluvia es paz, la lluvia es relajación, es armonía, por eso me gusta dejar que llueva.
Hoy para mí es un día de lluvia, de mucha lluvia, de "chaparrón" como decimos en mi tierra. Y es que hoy he estado en el hematólogo, y no han podido ser mejores noticias. Y es que, EL CÁNCER YA NO SE REFLEJA EN LA SANGRE. La última vez que estuve aún tenía un pequeño pico de proteínas reunidas, alterando el estado sanguíneo, pero hoy ya no, han decidido desaparecer, han visto el ejército que tengo y se han acobardado. Así que mejor noticia en el cumpleaños de mi hijo no he podido recibir. A pesar del regalo que le teníamos, creo que le he hecho el mejor regalo que podía recibir, eso sí, hasta que no sea mayor no le diré que su padre en su décimo cumpleaños le regaló el coraje y valentía para luchar contra un cáncer.
Para mí hoy llueve, llueve felicidad, llueve un futuro más prometedor, para mí hoy llueve vida. Por eso hoy digo eso de que "deja que llueva".

19 de febrero de 2009

NUBES PASAJERAS


Los nervios, cual nubes del cielo, van desapareciendo. Ya me he desatado la careta falsa de la sonrisa para dejar mi cara, feliz, sonriente, alegre.

Hoy ha sido una visita al médico para tratar un poco el estado de ánimo. Mi estado anímico es como de un enfermo de gripe. Nada que ver con cáncer. Mis días los tengo, como todos, pero son tan pocos.... eso sí, cuando me visitan esos días, son muy puñeteros.

Yo me imagino que estoy jugando a un juego de roll, esos que eliges un personaje, un luchador, y tienes que vencer al enemigo. Yo he escogido la ficha ganadora, y voy a por todas. Intento tirar los dados con habilidad, con hazaña, con entereza. Intento que salga la mayor puntuación posible, para que, en la casilla de la batalla, pueda ir con todas mis armas.

Tengo cáncer, sí, pero gozo de una salud mental y una serenidad que hace que el cáncer sea una nube pasajera....

P.D. Gracias por todas las palabras de ánimos que me dais diariamente, a todos, sí, a ti.

17 de febrero de 2009

MÁSCARAS DE CARNAVAL



La época de carnaval ya está aquí. Para mí también es carnaval. Hoy tengo la necesidad de disfrazarme, de ponerme una máscara que tape mi incertidumbre, mi temor, mi nerviosismo. Hoy es un día que el miedo lo tengo cerquita.


Quizá sea inevitable, ya que pasado mañana me verá el oncólogo radioterapéutico, y estoy especialmente nervioso, como ido, por eso necesito ponerme esa careta.


Siempre he dado toda mi positividad, y no la perderé. Pero cuando se acercan los días previos a revisiones, el chip del cerebro llamado "duda" se activa, y me empaña todas las cosas buenas que me ha pasado. Son días de incertidumbre, de ganas de llorar, de reír, rozando la locura casi, ya que paso en cuestión de minutos por varios estados de ánimo.


Está floreciendo la flor de la duda en mi interior, del misterio, estoy nervioso, deseando que llegue el jueves, o que no llegue, no sé qué quiero ahora mismo.


Lo que llegue llegará, pero en el camino hasta esos resultados, no puedo evitar estar desazonado, intranquilo si quieres. Es una sensación que tan solo me pasa en los días previos al examen, y se me pasan los segundos como minutos, los minutos como horas y las horas como días. El día lo paso con la careta alegre, para no preocupar, pero mi interior está triste, quizá triste no sea la palabra adecuada, tal vez inquieto, intranquilo, nervioso, muy nervioso.
Es carnaval, y hay que estar alegre, me pondré mi máscara y esperaré al jueves a ver que pasa.

11 de febrero de 2009

GALLETA


Me siento hoy como una galleta de jengibre, frágil, vulnerable, débil e indefenso. Quizá sean miedos por las revisiones, ya que hoy han empezado las pruebas; la primera, extracción de sangre (soy quejica, sí, pero es que lo paso tan mal, ver una aguja es marearme, y si va acompañada de sangre, ni os cuento).
Las galletas, de aspecto duro, se debilitan cuando se mojan en leche. Yo, de aspecto duro, me debilito ante la incertidumbre de qué pasará. Yo he luchado, yo lucho a diario, pero, el resultado del combate no soy yo quien lo dictamina, sino el juez, en este caso el médico.
No es que me obsesione con lo que pueda pasar, es más, intento distraerme para no pensar, y si pienso, busco la parte positiva de lo que ocurra, tanto si es buena la noticia como si es menos buena.
Cuando empecé con esto, me prometí a mi mismo vencer al cáncer, y si no fuera así, estar siempre con la cabeza bien alta, orgulloso de todo lo que he hecho, de la forma que he tenido en pelear. Pero el miedo siempre está ahí, ya que si me derrotara (cosa que no va a suceder), dejaría tanto aquí, que ni siquiera quiero pensarlo. Por eso mi actitud siempre ha sido la misma, positividad, mucha positividad.
A veces, ir subiendo escalón tras escalón, hasta llegar a la victoria, cansa, pero si miras hacia atrás, y ves todo lo que has recorrido, sin caerte ni una sola vez, te enorgullece de tal forma que te eleva hacia lo más alto. La actitud ante las cosas cuenta, y mucho, y yo he puesto mucha, tanta que en algún momento me han tachado de loco por ser feliz con cáncer. Y me pregunto yo, ¿por qué he de ocultar mi felicidad? Eso jamás lo haré, porque, aunque he estado cansado, o agotado, nunca me ha faltado una sonrisa en la cara, y lo más importante, esa sonrisa ha sido de corazón. Lágrimas ha habido muchas, como he contado en otras entradas, pero he reído más.
Soy como una galleta, aunque parezco duro, puedo desmoronarme, eso sí, después se juntarán los pedazos, y formaré una nueva masa, una nueva galleta, más fuerte y dura.
Es una incertidumbre, sí, pero sigo siendo feliz.

7 de febrero de 2009

GRITAR


Hoy me he levantado con ganas de gritar al mundo. Quiero gritar mis alegrías, mis miedos, mis dudas, quiero gritar mis sentimientos.
¿Por qué gritar? Por varios motivos, quiero explayarme, quiero soltarme quiero, quiero, quiero, solamente quiero.
Gritar a la esperanza, que por favor no me deje, no me olvide, gritarle, mejor dicho, suplicarle que no me abandone y que siga presente en todos mis sueños, en todos mis actos, en todas mis metas. Suplicarle que nunca me suelte de su mano, que toda la fuerza que me ha dado me ha hecho ser valiente.
Gritar a la felicidad, que me ha hecho abrir los ojos y descubrir que se puede ser feliz con gestos, con pequeños detalles, con una conversación, con una risa, se puede ser feliz simplemente viviendo. Quiero perdirle que no desaparezca, que gracias a ella el mundo gira, que gracias a ella yo vivo, yo sonrío, yo respiro.
Gritar a la fortuna, porque soy el hombre más afortunado del mundo, por todo lo que tengo, que no es tangible. La fortuna me ha aportado una familia increíble, que nunca me deja solo, unos amigos para reír, para llorar, para hablar. Quiero gritarle que no desista, que aunque la gente crea que su descripción es económica, los que hemos sufrido hemos comprendido que no es así, que la fortuna es todo ese conjunto de situaciones y de personas que hacen que uno brille de forma especial, hace que uno se emocione con cosas tan sencillas como un abrazo, un beso, un "te quiero".
Gritarle al miedo, que se vaya de mi vida para siempre. Afortunadamente no está siempre presente, pero de vez en cuando me visita. Ahora, que se acercan mis revisiones, gira en mi cabeza más frecuentemente. Quiero gritarle que es un cobarde, que sólo aparece cuando uno es débil, pero no se atreve a enfrentarse cuando estamos al cien por cien. Quiero gritarle que no conseguirá perturbarme, aunque lo intente, poseo con armas para hacerlo desaparecer.
Gritarle a la incertidumbre, que intenta captar mi atención, siempre de la mano del miedo. Quiero gritarle que no sé que va a pasar, pero no quiero anticiparme, que venga lo que venga, si tengo que pelear, pelearé, porque con mi ejército que nunca se rinde haremos que todo lo de nombre feo se aleje de mi terreno.
Hoy me he levantado con ganas de gritar, y gritaré, porque si algo he aprendido, es que lo que se queda dentro nos debilita, así que a gritar.

4 de febrero de 2009

DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER


Hoy es el día mundial del cáncer. Un día para recordarnos lo vulnerable que es el ser humano. Un día para concienciar a la población de que este mal está ahí, que de un día para otro nuestros objetivos y metas se ven truncados, o mejor dicho, aparcados por culpa de esta enfermedad. En todos los diarios, en televisión se habla de este padecimiento, incluso se alza la figura (con razón) de los investigadores en esta materia, a los que todos los enfermos agradecemos su esfuerzo y dedicación.

Pero me pregunto yo, ¿para cuando el día quienes nos hace el camino hacia la cura más fácil? ¿Para cuándo el día de esas personas que trabajan en ese departamento o área del hospital llamado oncología? Su dedicación, su buen hacer, pero sobretodo su, su humanidad nos hace a los enfermos y familiares seres especiales, nos miman, nos cuidan, nos curan.

En el tiempo que he convivido con el personal sanitario durante mi tratamiento me han tratado tan bien, que si no fuera por la maquinaria, pensaría que estaba de charla con amigos. Nos hacían partícipes en sus conversaciones, incluso pidiendo consejos, nos contaban sus quehaceres diarios, o sus anécdotas del fin de semana. Me hacían sentir tan bien, que incluso dudé que eso fuera la seguridad social.

Una cosa que me llamó la atención fue que te tratan como una persona y no como un historial médico. Me llamaban por mi nombre, y no porque lo miraran en mi historial, ya que he tenido la ocasión de cruzarme por la calle con alguna enfermera de la radioterapia, y su -hombre Carlos- junto con un abrazo, han ayudado en la recuperación. Son gente especiales, gente que, a pesar de la tristeza del lugar de trabajo, iluminan por sí mismas esa fría sala de radioterapia.

Lo mejor, no solo ha sido mi caso. Este fin de semana he podido hablar con mi tío, un luchador más en esta batalla de la que ha salido victorioso (todo un ejemplo para los que estamos en el camino), y su percepción es la misma, la calidad humana del equipo oncológico es magistral, digna de admiración, digna de mención, digna de un día que sirva de homenaje.

No sé si el día del cáncer engloba al personal médico de esta materia, o se usa para colocar la pegatina en la solapa de la chaqueta previo donativo, o para concienciar a la población, pero desde aquí pido, solicito y exijo UN DÍA PARA EL PERSONAL ONCOLÓGICO, desde administración hasta enfermeras, desde médicos hasta técnicos sanitarios. Esto va por ellos, porque lo merecéis, porque nunca me cansaré de daros las gracias por curarme, por vuestros consejos, pero sobretodo, por tratarme como persona.

30 de enero de 2009

HACE UN AÑO COMENCÉ A DESHOJAR MARGARITAS

Hoy, treinta de enero, hace justo un año en el que mi vida tornó sin querer. A pesar de que estaba de pruebas, ya que un bulto salió a la luz, en mi cerebro desalojaba margaritas, deseando, suplicando, rogando que no fuera nada, aunque rondaba la idea de que fuera lo que es, le pedía a la margarita que se tratara de un susto.

Pero justo hace un año arranqué el último pétalo de esa margarita, y la respuesta fue muy clara y concisa. La respuesta era cáncer.

Justo hace un año, en este mismo momento lloraba sin parar, a escondidas, para que mis hijos no me vieran; buscaba un escondite, un lugar para mí, sólo para mí. Fue tan grande la caída que no había nada que me hiciera reaccionar. Cuando dolor me causaron esas palabras que, a la una de la tarde salían de la boca de un desconocido de bata blanca. Quise cerrar los ojos, que pasara el tiempo, pensé que comenzaría mi agonía, me aterraba dar lástima, me horrorizaba pensar que desaparecería, que mis hijos crecerían sin mi presencia, sin mis consejos y sin mis riñas.
Justo hace un año estaba tan asustado que no veía nada claro. Todas y cada una de las hojas de la margarita decían no, un no muy rotundo, muy severo, un no lleno de tortura, de sacrifico, un no vacío de esperanza.
Justo hace un año estaba equivocado, porque ha sido un paseo por todos y cada uno de los sentimientos, hasta llegar a deshojar los pétalos de la margaritas en los que la confianza, la ilusión y la magia de la vida están presentes, unos pétalos llenos de síes, de seguridad.
Hace un año que mi vida se unió a una margarita llamada cáncer, y cada vez hay más pétalos positivos. Justo hace un año que comencé a deshojar margaritas.

29 de enero de 2009

EL TIEMPO EN MIS MANOS.


El tiempo pasa, emigran los pájaros huyendo del frío, enfundamos de nuevo en el trastero el viejo árbol de navidad que hemos vestido con sus mejores adornos para lucir unas fechas entrañables, la vuelta al cole con las pilas cargadas y todos los niños hablando de cuanto y cuanto le han traído, y como todo pasa, mi periodo de descanso también; comienzan las pruebas para un nuevo duelo, solos el cáncer y yo, yo y el cáncer.
Febrero es uno de mis meses preferidos, mis hijos cumplen años en este mes, tiene menos días, con lo que se avanza más rápido el año, y espero que también lo pueda recordar como el mes en el que destruí un poco más a mi enemigo. Ojalá lo destuyese por completo, pero como no será posible, ni quiero, porque pretendo que cuando acabe con él sea para siempre, de una forma definitiva, y eso no congenia con las prisas ni la rapidez.
Ya tengo el frigorífico lleno de las famosas citas médicas, todas ellas sujetadas por imanes, para que no se me olvide ninguna, aunque, las tengo apuntadas tan afondo en mis entrañas, que sería difícil. Cada una de ellas tiene una misión importante, diferentes entre sí, pero con un mismo fin, ser destructivas ante un mal.
Primero llega la extracción de sangre. Antes no podía mirar cómo me la extraían, caía redondo, pero, desde que estoy abonado a la sala de extracciones, miro más detenidamente esos glóbulos que salen de mi vena para llenar unos frascos, y pienso, sed fuertes, tenéis que ayudarme, sois la voz de mi interior, sois quienes me informáis de como va el proceso, y sé que no me vais a defraudar.
Después viene el tac. Y también pienso cuando estoy metido en ese tubo, con una camilla que avanza y retrocede mientras un gigantesco anillo fotografía mi tórax. ¡Cómo me gustaría tener una visión especial para poder adivinar los resultados en ese justo momento a la vez que ese gigantesco anillo dibuja mi tórax! Cuando noto que el contrate entra en mi interior, sintiendo una oleada de frío suero recorriendo mi ser, mis nervios se ponen a flor de piel. Es cuando pienso en ese mal de nombre feo, me vienen flash-back de todo lo que he pasado, los momentos malos y buenos, y es cuando más me siento orgulloso de mí, de poder llevar de la mejor forma mi enfermedad.
Una vez realizadas las pruebas, comienzan los informes. Ahí no pienso, o pienso todo junto, no sé, una sensación de nerviosismo y pasividad, de alegría y tristeza, me convierto en mi todo y en mi nada.
Pero todo llegará, porque ahora, disfruto de cada instante, porque ahora he conocido la felicidad, porque ahora, ahora tengo el tiempo en mis manos

18 de enero de 2009

A MI ABUELA (sé que donde estás me proteges y cuidas)


Querida abuela:
Aunque hace mucho que no me dirijo a ti, quiero que sepas que no hay un solo día que no me acuerde de ti, de tus gestos, de tu forma de caminar (o saltar), de las frases típicas y tópicas que decías día tras día, de tus vestidos, de tu olor.
Te fuiste hace dos años y medio, y aunque hubo un momento en el que los médicos decían que no recordabas nada, yo quiero pensar que sí, que nunca nos olvidaste, que nunca me olvidaste. Y ahora, que estás en otro lugar, sé que tampoco lo harás.
Desde que te fuiste, la familia ha crecido; a día de hoy serías bisabuela por novena vez. A mi dos niños, siempre le cuento cosas tuyas, los poemas que recitabas, los dulces que hacías, y que era la excusa perfecta para reunir a toda la familia; hago todo lo posible para que no te olviden, y lo he conseguido, hablan mucho de ti.
Como sabrás, también mi vida ha sufrido algún que otro cambio. Hace un año que me detectaron cáncer. Al principio, me vi solo, desorientado, casi sin ganas de vivir, tenía miedo, mucho miedo. Me sentí vacío, perdí la ilusión y pensé que todo acababa. Pero te alegrará saber que eso sólo duró cuatro días.
Al quinto día, decidí luchar, decidí no acobardarme ante algo de nombre tan feo; al quinto día resurgí de mis miedos y temores para combatir. !Y no veas con qué ejército me he hecho!
Las noticias sabes que corren como el agua en río, y de buenas a primeras me empecé a encontrar con un montón de soldados que se preocuparían en no dejarme caer al vacío. Empecé a notar el cariño de tanta gente, que sólo por eso valía la pena luchar. Si tenía algún día nublado, mi alrededor me daba mil y una razones para estar feliz, y conseguía hacer desaparecer esa nube que tapaba la felicidad.
Comencé a radiarme, y, entre lo químico y mis ganas por vivir, comenzamos a derrotar a ese monstruo llamado cáncer. Hasta hoy todo va sobre rueda.
Entonces, descubrí que se puede ser feliz, que yo lo era, y mi mayor propósito era hacerlo saber, correr la voz para que la gente fuera feliz. Empecé a descubrir lo maravillosa que es la vida, me di cuenta que antes de esta enfermedad, estaba dejando pasar momentos mágicos.
Abuela, sé que desde donde estás, me proteges; a diario te siento a mi lado, y sé que nunca dejarás que me rinda. Sé que eres un soldado más en mi batalla, es más, desde hoy te condecoro con el mayor galardón que exista, porque, desde donde estás, me mandas tu fuerza, y optimismo, la misma que antes en vida siempre nos daba.
Esto va por ti abuela, de tu nieto que tanto te quiere y tanto te recuerda.

9 de enero de 2009

EL CUENTO DE LA FELICIDAD


En un mundo donde todo pasaba sin percibir los aromas de la felicidad, un pequeño ser quiso cambiar el mundo. Contaba con todo lo suficiente para ser feliz, a pesar de tener una salud delicada, muchas horas en un trabajo donde se le escapaba buena parte del día y un sin fin de problemas cotidianos. A pesar de todo era feliz. La gente susurraba a su lado, - no es posible, ¿cómo puede ser feliz?-. Pues lo era, y no sólo feliz, sino muy feliz.
Cuando este ser se levantaba, pensaba en las cosas tan maravillosas que le esperaba en esa jornada; cambiaba lo negativo por lo positivo. Lo que se suponía que sería una reunión interminable de trabajo, lo convertía en una reunión de amigos donde lo menos que iba a sacar sería la satisfacción de poder aprender y enseñar conocimientos nuevos. Lo que se suponía que sería un día de lluvia, lo transformaba en una jornada casera con su familia alrededor de una mesa de camilla, y todo amenizado con una charla sumamente agradable. Lo que se suponía que era una enfermedad bastante seria, como un cáncer, lo transformaba en una prueba que le mandó la vida, para poder apreciar lo bello de la vida, lo bello que es vivir. A pesar de dar sus razones, siempre lo tachaban de loco, nadie se creía que tuviera suficientes razones para ser feliz, es más, apostillaban que debería ser un ser deprimido, ya que pesaban mucho los factores negativos. Pero este ser seguía en sus treces, no quería cambiar nada, no permitía que nadie le perturbara, era feliz y punto.
Cansado de que nadie le creyese, decidió escribir sobre sus vivencias, contar que se puede ser feliz. Reunió a un grupo de personas para contarles una vivencia que le marcó, y sin querer, esa vivencia le ayudó a combatir su enfermedad.
" Hace unos años que viajé a un país que, a pesar de tener un turismo bestial, era un país pobre, muy pobre. Tenían muy poco recurso, sin embargo eran ricos en pensamientos, sabían ser felices con lo que tenían. Y lo eran, muy felices, con lo poco que tenían, lo eran. La esperanza de vida en ese país no era muy alta, había epidemias, huracanes, hambre, y sin embargo tenían una filosofía tan bella y tan distinta a la de un país desarrollado y rico que hacía que los que no fuéramos como ellos nos sintiésemos egoístas y deplorables."
Esa experiencia se le quedó grabada en el fondo de su alma, y unido a la prueba que le mandó la vida llamada cáncer, comenzó a ver todo por los ojos de las personas que había conocido en aquel viaje. Y lo consiguió, comenzó a creer en él, aprendió a no desaprovechar todo lo que había a su alrededor y que el ritmo de vida lo hacía ciego ante eso, y entonces supo lo que era la felicidad, supo lo que era ser feliz, muy feliz.

3 de enero de 2009

¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?...


¿Por qué hacemos de lo fácil lo difícil?
¿Por qué dejamos pasar los momentos tan mágicos y brillantes que nos regala el estar vivos y solamente nos centramos en los que nos hace perder el tiempo y nuestra paciencia?
¿Por qué no nos enfrentamos a nuestros miedos para así poder vivir en paz?
¿Por qué me ha tocado tener cáncer?
¿Por qué me siento el hombre más afortunado del mundo, aún teniendo cáncer??
Todas y cada una de estas preguntas las he podido resolver durante mi lucha con el mal, con el tumor de nombre feo, muy feo.
En lo diario, nos complicamos con las cosas fáciles, nos empeñamos en buscar lo que no hay, porque no concebimos que algo sea simple, fácil, nos creemos que lo fácil tiene gato encerrado, sin disfrutar de lo que nos aporta. Los días pasan, no vuelven, y lo que dejamos atrás no lo recuperamos; mi primera moraleja ha sido el hacer lo más fácil posible mi vida, simple, sencilla, pero disfrutarla al cien por cien.
Nos nublamos, nos cegamos, nos enmudecemos ante pequeñas cosas sin ver lo que hay alrededor nuestra, sin sentir la magia de la vida. Nos hemos convertidos en robots, nos levantamos, desayunamos, trabajamos, comemos, dormimos, pero no nos detenemos a disfrutar; lo bueno de la vida no tiene etiqueta ni precio, no desgrava, pero renta mucho, nos garantiza ser libres, sin ataduras, nos da paz, nos convierte en seres magníficos y el día en el que se nos apague la luz, haremos un balance, y tenemos dos opciones, pensar que hemos desperdiciado el tiempo, o sentir que hemos sido realmente felices, que hemos hecho feliz a los nuestros y viceversa. Yo elijo la segunda opción, hoy por hoy soy una persona feliz, muy feliz.
Pocas veces me he preguntado el por qué tengo cáncer, por qué yo. No he encontrado respuesta, y finalmente he dado por hecho que me tenía que tocar a mí. La vida me ha dado un toque de atención, haciéndome vulnerable por un tiempo y saber salir airoso de los obstáculos que tenemos. Cuando acepté que tenía lo que tenía, decidí tomármelo como un regalo, porque ha sido más momentos buenos que malos los que me ha aportado. Aún así, no me lo cuestiono mucho, porque no hay respuestas para ello, o no las encuentro. Que un puñado de proteínas se hayan querido instalar en mi clavícula y trincharse, pues ahí estoy yo para luchar contra ellas. Lo mejor, el ejército que me acompaña, cada día más numeroso, cada día más fuerte, y sobretodo, cada día me siento más orgulloso de toda la gente que tengo.
Con todo lo anterior, ¿cómo es posible no sentirse el hombre más afortunado del mundo? El cáncer ha acondicionado mi vida, pero no la centra. No con todo ello quiero decir que el cáncer sea algo benévolo, todo lo contrario, pero todo tiene sus dos partes, la buena y la mala. La parte negativa de un cáncer de sobra es conocida, pero la positiva no se ha explorado, bueno, yo sí, me he sentido explorador para buscar lo bueno, y lo he encontrado. En todo este tiempo, he sido capaz de amar más, disfrutar más, reír más; me he reencontrado con tanta gente que creí haber perdido, he podido notar que importo a más gente de la que pensaba, me miman y me quieren, qué más puedo pedir.
Esto pasará, me curaré, pero jamás olvidaré lo que fui y lo que soy, ha sido mi universidad este periodo de tiempo, y estoy seguro que marcará mi sino en la vida.
Aparcamos nuestros miedos y los enmascaramos, para evitar enfrentarnos a ellos, pero en el día a día nos acordamos de ellos, dejando que la vida se esfume. Hay que plantarle cara, ser fuertes, que lo somos, aunque creamos lo contrario. A mí me dicen hace un año y medio que iba a pasar por todo lo que he pasado, y me hubiera muerto de un patatús, y mira por donde aquí estoy vivo, y lo más importante, feliz, muy feliz. Actualmente aún tengo algún que otro miedo, sobretodo por mis hijos, pero poco a poco los voy venciendo.

31 de diciembre de 2008

OTRA VEZ EL CHAMPAGNE Y LAS UVAS ....


Comienza la recta final de este año, mi gran año raro; preparamos nuestras mejores galas, empiezan los rituales correspondientes a este día, el último día del año, ropa interior roja, almorzar con lentejas, echar oro en la copa del brindis, y con todo eso uno se predispone a pasar un gran año venidero. Yo siempre he hecho esos rituales (no soy superticioso, que da mala suerte), y la verdad, unos años han sido buenos, otros malos, y este que ya termina, raro (muy muy raro).
Y digo año raro, porque, siendo justo, no ha sido malo, ha sido un año lleno de cosas nuevas, un año lleno de colores, empezó negro, luego gris, dando paso al verde, después al rojo, al azul y así hasta llegar al blanco, al momento de paz y de felicidad que siento en este momento.
Ha sido el año que más he hecho de todo, más he llorado, más he sufrido, el año en el que más vulnerable me sentí,............., ha sido el año en el que más me he reído, más he salido, más me he sentido arropado y apoyado, el año en el que mi vida comenzó a ser vida, pasé de robot que hacía las cosas matemáticamente a ser el hombre que siempre quise ser, disfrutando con lo más mínimo, dejando los problemas banales a un lado y ahogándome en una piscinas de sentimientos ocultos.
¿Que qué le pido a este año? Salud, mucha salud, salir de esta enfermedad para poder ayudar a personas como yo; seguir siendo feliz, e impregnar esa felicidad a personas enfermas, poder decirles que con cáncer se puede ser feliz; además, este año es uno de los años más importantes de la vida de mi hijo, su comunión, y quiero que sea una fiesta, su gran fiesta, quiero estar bien para hacerle gozar y disfrutar de ese día, que se convierta en un día inolvidable.
Este año quiero conocer a todos los que me han ido apoyando en esta cruzada, los que están como yo, saldremos, todos saldremos, y haremos una gran fiesta, brindaremos, nos abrazaremos y sobretodo, nos alegraremos de poder estar vivos, de poder estar sanos, de estar curados.
Este año va a ser mi año, nuestro año, el 2009 será el año en el que ganamos la batalla al cáncer.
FELIZ AÑO 2009 A TODOS.

23 de diciembre de 2008

CARTA A PAPÁ NOEL


Querido Papá Noel:


Como bien sabes, este año ha sido un aprendizaje muy especial para mí. Desde que me diagnosticaron cáncer no me he dejado sucumbir por la tragedia ni la pena, y contra todo pronóstico, he sabido salir a flote con la cabeza bien alta, iluminando los días tristes y disfrutando los días alegres.
Sé que hace muchos años que no te escribo, más bien te acompaño a la hora de elegir los regalos de los míos, me he convertido en tu asesor, pero este año es diferente, este año es especial para mí.

Por estas fechas justo hace un año me sentía angustiado, sin saber qué se cocía en el interior de mi organismo, ya que un bulto decidió salir a flote, y mientras me hacían pruebas y demás, nos encajamos en las navidades. Aunque un médico me dijo que no me preocupara, que no era nada serio, ya que en la radiografía no se apreciaba nada, tenía un presentimiento, de que algo no funcionaba bien. Finalmente, un puñado de proteínas decidieron hacer una sentada en mi clavícula formando un tumor. Podría haber sido peor, pero no lo ha sido, y empecé con el tratamiento. Me han radiado durante veinticinco semanas, un poco cansado sí, pero ha sido tan efectivo ese tratamiento, que cada vez que voy a alguna revisión, todo va viento en popa.

Este año no te voy a pedir nada material, porque, con los años he aprendido que lo material es tan efímero y tan banal, que no nos lleva a ningún lado. A mis niños y familiares, pues ya te he ayudado en la elección; pero esta carta es mía, y voy a ser algo egoísta, ya que lo que te voy a pedir es para mí. Quiero salud, mucha salud. He visto las orejas al lobo, y aunque pongo todo de mi parte, una ayudita tuya no me vendría mal. No quiero correr en la curación, lo único que pretendo es curarme. Eso sí, hay que ser justos, y por ello quiero agradecer a todo el equipo médico que me han tratado y ayudado, y al otro equipo, los que me rodean y me miman, por no dejarme caer nunca.

De pequeño me trajiste bicis, juegos de mil formas, geyperman, pero sobretodo me traías mucha ilusión, te esperaba pacientemente y ansioso a la vez, y curiosamente, este año te espero igual, con mucha ilusión, deseando desenvolver esa porción de salud que me vas a regalar, a mi y a todos los que estamos con algún problemilla. Sé que estás en mi ejército, y que me ayudas desde ese lugar mágico donde vives, rodeado de nieve, renos y pequeños duendecillos, y que pronto habrá acabado esto.

Sabes que he aprendido la lección que me ha dado la vida, y estoy disfrutando todos y cada uno de los momentos sorprendentes que tiene el estar vivo, y eso jamás lo olvidaré.

Una cosita más, si no te importa, me gustaría aprovechar esta carta para desear a todos todos todos FELIZ NAVIDAD, que todos seamos felices, cada día más, me gustaría desear que todos seamos felices no sólo en este periodo, sino en todo el camino llamado vida.

Sin más, para no entretenerte, desearte un feliz día, pedirte que tengas paciencia con todos, y agradecerte que siempre hayas estado ahí

10 de diciembre de 2008

.... Y LLEGÓ EL BALANCE, el primer balance



Ya ha pasado un año, trescientos sesenta y cinco días en los que he vivido al máximo, doce meses muy intensos, y ahora llega la reflexión.


No ha sido fácil llegar hasta aquí, he subido muy cuesta arriba, pero ha merecido la pena, el vivir merece la pena. A pesar de que no supe la noticia hasta pasado más de un mes, mi tumor de la suerte y de nombre feo salió el 7 de diciembre de 2007. Y mucho he pasado desde entonces, creo que es justo pararse a reflexionar, soltar todo para comenzar un nuevo año al que solamente le pido salud, mucha mucha salud.


No puedo decir que todo ha sido bueno, porque, seamos honestos, un cáncer no es bueno. Pero sería injusto por mi parte decir cuanto dolor, sobretodo anímico he sufrido, cuantas lágrimas he soltado y cuanto maldije mi organismo. En este tiempo lo malo me enseñó que todo tiene dos caras y que hay que saber elegir la correcta, la buena, todo tiene lo amargo y lo dulce, lo cruel y lo benigno, la desgracia y la felicidad; sólo hay que reflexionar para dejarnos envolver con la parte beneficiosa para nosotros, que la vida son dos días y hay que saber disfrutarlos.
Lo que más me enorgullece es que, pasado unos años, poder contar que tuve una lucha con un cáncer de nombre feo, muy feo, y que lo vencí, que la aparente vulnerabilidad que yo tenía se convirtió en mi aliada para poder vencerlo, que con mis ganas y tesón, y un ejército de familiares y amigos combatimos y ganamos.
Ojalá pueda ayudar a gente en mi situación, o a familiares para poder paliarles el dolor que esto provoca. Ojalá algún día no muy lejano pueda contar mi experiencia para ayudar, ese es mi propósito. He pasado por mucho dolor, he sabido canalizarlo para que no me venciera, y eso es lo que quiero expresar, dar mis consejos, como lo que escuché una vez, y ha sido mi grito de guerra, "la cura empieza por la cabeza". Quiero ser mecenas de todo lo que he escrito, ayudar en batallas ajenas, quiero convertirme en el hombro para que se apoyen. Quiero hacerles ver que con cáncer se puede vivir, que con cáncer se puede ser feliz, y sobretodo, que el cáncer se curará.

6 de diciembre de 2008

PRIMER AÑO DE VIDA (o mi mejor año)


Un año ya, ha pasado tan rápido y tan despacio a la vez, ha sido tan penoso y tan glorioso a la vez, que no se me ocurre otra forma de describirlo mas que un año de vida, de nueva vida.

En este año me he encontrado a mí mismo, he recapacitado, he aprendido a canalizar el tiempo, y sobretodo, a disfrutar del tiempo. Ha sido un año lleno de incertidumbres, con muchas lágrimas, lágrimas de dolor, lágrimas de alegría, lágrimas de vida; éste ha sido un año muy intenso, demasiado para asimilar todo, por eso sólo me quedo con lo bueno de este año.

Si hace un año y un día me dicen que me iba a pasar todo lo que me ha pasado, no me lo creo. Y es que de buenas a primeras me he visto envuelto en tantas cosas que casi no doy crédito a todo lo que me ha pasado.

He conocido al dolor, a la vulnerabilidad, al terror y al miedo, pero en este viaje me ha acompañado y guiado la ilusión, la amistad, el amor, la vitalidad, la fuerza, el coraje y sobretodo las ganas por ser el único vencedor en mi batalla particular.

En esta aventura me he topado con gente que me ha aportado tanta energía que ha sido fácil sobrevivirlo. Me he reencontrado con amigos, he podido afirmar lo que siempre sospechaba, que tengo la mejor familia que nadie puede tener, jamás me he sentido solo, me han guiado, todos los que me rodean y se preocupan por mí han sido mis alas para no caer, han sido el hombro donde me he desahogado, han sido mi aliento, me han enriquecido con todos sus gestos y actos. Este año ha sido mi año, mi GRAN año.

En este año me topé con mi enemigo, de nombre feo, muy feo, quiso medir las fuerzas conmigo, y no ha podido, y no va ha poder. Las batallas las voy ganando una a una, las vamos ganando una a una, y la voy a ganar, la vamos a ganar.

Ha sido un año completo, he aprendido, he renacido, y estoy creciendo, creciendo como persona, como marido, como hijo, hermano y amigo; no ha sido un año de propósitos, sino de realidades, de grandes cambios en mi ego, en mi mente y en mi corazón.

Puedo decir que ha sido mi mejor año; me he reencontrado y he pulido mi personalidad; me he esforzado en vivir, en sobrevivir; me he rodeado de gente que me quiere y me cuida; he plantado cara al cáncer y al dolor; por todo esto y más, mi mejor año.

2 de diciembre de 2008

MIS PRIMERAS NAVIDADES (o las más especiales quizá...)


Diciembre ya llegó, y con él el periodo que más me gusta (con lo ateo que soy....). Siempre me ha entusiasmado la navidad, mucho, muchísimo, y desde que soy padre más aún. Disfruto todo lo que conlleva, desde el ver una y otra vez los catálogos de juguetes con los niños (os puedo asegurar que lo he visto en lo que llevamos de periodo como veinte veces), montar el árbol y el belén, salir a pasear y ver el alumbrado, ver a la gente cargada de bolsas con las compras propias de este tiempo (aunque con la crisis, irán más ligeros de equipaje....), cantar villancicos (o tararearlos, mi timidez no me deja cantar en público), y todos esos rituales que van acaeciendo. Pero lo que más me gusta de todo es la cara de ilusión, de alegría de los niños cuando la mañana de reyes se levantan aún con las legañas pegadas en los ojos a abrir mil y un regalos. Ese momento lo tengo guardado en mi retina año tras año.
Estas navidades son aún más especiales para mí. Mis primeras navidades de guerrero, de luchador, de sobreviviente y sufridor. Os puedo garantizar que las voy a disfrutar aún más. Nada perturbará mis ilusiones.
Este domingo día 7 de diciembre hará un año del que me salió el tumor (a las tres de la mañana me di cuenta...), y vamos a hacer una fiesta, a celebrarlo, porque, gracias a él mi vida cambió a mejor (quién me lo iba a decir).
Ha sido un año raro, diferente, ha pasado tanto en tan poco tiempo que casi ni he asimilado, o mejor dicho, no he querido asimilarlo más de lo normal, porque no quise, no quiero perturbar mi mente más.
¿Qué ha tenido de diferente este año, si he reído, he llorado, he disfrutado y me he agobiado? Pues la diferencia fue que empecé a agobiarme, a llorar más que nunca, y de buenas a primeras a reír más que nunca, y a reír más que nunca. Me he sentido en la escuela, pero en lugar de ser el Funcadia que era como se llamaba la mía de antaño, ésta se llama la escuela de la vida. Lo mejor de todo, que ahora siento más que antes.
Por todo ello son mis primeras navidades, o las más especiales (si cabe...)

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